Jamal Zougam niega ante el tribunal
cualquier implicación en los atentados del 11.M
El imputado en el sumario por los atentados del 11 de marzo
de 2004 en Madrid Jamal Zougam aseguró hoy ante el tribunal
que juzga a la supuesta célula española de Al
Qaeda, que su única relación con el principal
acusado en este juicio, Imad Eddin Barakat Yarkas, "Abu
Dahdah", era comercial, ya que éste le vendía
género para la tienda que regentaba en el barrio madrileño
de Lavapiés.
Zougam indicó que "jamás" nadie le
habló de ir a Afganistán a luchar como 'muyahidin',
ni que nadie le intentó reclutar para ir a este país
a hacer la 'yihad'. "Mi única preocupación
es ayudar a mi familia con libros, ropa y comida", afirmó
el testigo.
Sobre su relación con "Abu Dahdah", Zougam
explicó que le conocía por este apelativo y que
no supo cuáles eran sus apellidos hasta que aquél
ingresó en prisión, en noviembre de 2001, y su
nombre apareció en la prensa. Añadió que
inició una relación comercial con él "meses
antes" de que lo detuvieran y explicó que era una
persona conocida entre los comerciantes de Lavapiés.
El testigo, que nació en Tánger (Marruecos) y
que tras la separación de sus padres vino a España,
indicó que siempre ha trabajado donde ha podido, tanto
en la construcción, como en restaurantes y últimamente
en comercios. Sobre el registro que efectuó la Policía
en su casa en 2001, Zougam dijo que sólo se llevaron
unas 30 ó 40 cintas de vídeo de "películas
o conciertos", pero ninguna con escenas de la "yihad"
islámica.
El testigo señaló que la relación telefónica
que tenía con Barakat era también meramente comercial
y afirmó que disponía de su número por
si tenía que hacerle algún pedido de los productos
que vendía, desde verduras a teteras de Siria.
El fiscal le preguntó por una conversación que
mantuvieron el 5 de septiembre de 2001, en la que Zougam le
dijo que había regresado de Marruecos de ver a "Abu
Mugen" y quedaron para verse al día siguiente. Zougam
dijo que no recordaba haber hablado con "Abu Dahdah"
aquel día, mientras que señaló que no conocía
de nada a "Abu Mugen".
El testigo indicó que siempre que podía iba a
rezar a "cualquier mezquita de Madrid", a pesar de
que Barakat le definió en las primeras sesiones de este
juicio como una persona "no muy religiosa". Sobre
el principal imputado en este juicio, insistió en que
su relación era sólo comercial y que tampoco era
un "vendedor habitual" de su tienda. "Venía
siempre solo y a veces pasaba con el coche y nos preguntaba
si queríamos algún producto", dijo.
Finalmente, Zougam, que no fue interrogado por ninguna de las
defensas, señaló al fiscal que al otro procesado
que conoce es Said Chedadi porque también regentaba un
comercio en Lavapiés. Antes de marcharse de la Sala,
el testigo puso de manifiesto que le tratan "muy mal en
la cárcel", a pesar de que el presidente del tribunal,
Javier Gómez Bermúdez, le advirtió de que
venía como testigo y que se tenía que limitar
a contestar las preguntas.
"¿Puedo decir algo más?", dijo el testigo,
a lo que el presidente le contestó de forma negativa.
"Es que me tratan muy mal en la cárcel", insistió
Zougam. Gómez Bermúdez le instó a quejarse
ante la propia prisión o ante el juez del 11-M, Juan
del Olmo. "Me he quejado al juez y me dice que soy una
persona muy peligrosa", añadió el testigo.
En ese momento, los dos policías que le custodiaban lo
sacaron de la sala.
DECLARACIÓN DE BARAKAT
En la sesión del pasado 25 de abril, Barakat admitió
que conocía a Jamal Zougam, aunque indicó que
su relación con esta persona era meramente comercial,
ya que éste poseía una tienda de alimentos en
el barrio madrileño de Lavapiés a la que "Abu
Dahdah" vendía hortalizas, juegos de té procedentes
de Turquía y dátiles.
Según afirmó Barakat ante el tribunal, Zougam
"no era un musulmán practicante", ya que era
habitual "verle con chicas", lo que, a su juicio,
no es habitual entre los que profesan esta religión.
El fiscal también le preguntó por una llamada
telefónica que le hizo el acusado en el sumario del 11-M
el 5 de septiembre de 2001, seis días antes de los atentados
de Nueva York, para indicarle que el día anterior había
llegado de Marruecos.
"Abu Dahdah" dijo que no recordaba la llamada. El
fiscal le recordó que en esa comunicación quedó
en ir a visitarle, y el acusado indicó es posible que
quedaran para tomar algo. Por otra parte, en la sesión
del pasado 4 de mayo se supo que el juez instructor del caso,
Baltasar Garzón, preguntó a uno de los procesados,
Abdulla Khayata Kattan, si conocía a Zougam. Este interrogatorio
de Garzón se desarrolló los días 4 y 5
de febrero de 2004, apenas una semana antes del 11-M. El acusado
indicó que no le conocía.
Jamal Zougam fue uno de los primeros detenidos que se produjeron
tras los atentados del 11 de marzo y el único de aquel
grupo que aún se encuentra en prisión, donde ingresó
el 19 de marzo del año pasado. Está acusado de
integración en organización terrorista islamista,
191 asesinatos consumados y 1.400 tentativas de asesinato, así
como cuatro delitos de estragos terroristas y sustración
de vehículo.
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