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Gil
y Martínez Sieso en una visita a las obras de
La Lastra, días antes de celebrarse las eleccioens
de 2003.
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En la Fundación Alto Ebro, de
la que es patrono vitalicio el ex consejero, se habrían
producido delitos de falsedad documental y malversación
de fondos
El
Gobierno de Martínez Sieso permitió al consejero
Gil autoconcederse subvenciones por importe de 367,5 millones
El ex consejero de Medio Ambiente, José Luis Gil, promovió,
junto con el alcalde del PP de Las Rozas de Valdearroyo, Juan
Manuel Quevedo Izaguirre,
la constitución de una Fundación que bajo el nombre de Alto Ebro
se dedicó a obtener subvenciones públicas paras desarrollar proyectos
medio ambientales en la comarca de Campoo. La encomiable iniciativa pública
se tornó, sin embargo, en una actuación privada de caza de subvenciones,
en la que jugó papel principal Gil, aportando de fondos de la Empresa
de Residuos de Cantabria, sociedad que presidía como consejero, 367,5
millones de las antiguas pesetas. Se da la circunstancia de que dicha aportación,
a la que sumarian otros 40 millones de fondos Leader, fue hecha
efectiva después de que el consejero se convirtiera
en patrono y vicepresidente vitalicio de la Fundación,
a la que inicialmente accedió en representación
de su cargo en el Gobierno de Martínez Sieso.
Hace dos
semanas una imprudente pregunta de la diputada popular María
Luisa Peón sobre la paralización
de los proyectos puestos en marcha por la Fundación
Alto Ebro dejó al descubierto lo que, a tenor de un
informe jurídico independiente, solicitada por la
ERC siendo su director Luis Egusquiza, y ya con José Ortega
como consejero, podría ser calificado como un fraude
a gran escala. Algunos datos de este oscuro asunto fueron
desvelados en la tribuna de oradores por el diputado socialista
y portavoz
en asuntos medio ambientales, Javier García Oliva.
Las
irregularidades cometidas son descritas con gran precisión
en el citado informe, a cuyo contenido ha tenido acceso
cConfidencial. Así, se señala que “dos
años y
dos meses antes de que la fundación tuviera personalidad
jurídica” se obtuvieron 40 millones de pesetas
de fondos Leader que fueron ingresados en una cuenta particular.
Posteriormente ese dinero fue aportado como donación
privada, lo que “supone un delito de malversación
de fondos públicos o de defraudación de fondos
europeos (…) de los que serían responsables
todos los que suscribieron la escritura de constitución
[de la Fundación]”.
Legal, puede que sí,
pero irregular y políticamente
poco presentable fue el hecho de que el consejero Gil,
nombrado patrono nato con carácter vitalicio el
30 de abril de 2003, un mes antes celebrarse las elecciones
autonómicas,
inyectara en la fundación privada fondos públicos
por importe de 367.479.429 millones de las antiguas pesetas,
185 de los cuales lo fueron como dotación fundacional
y el resto en forma de subvenciones. Sumado a los 40 millones
del programa Leader, la Fundación Alto Ebro recibió un
total de 407 millones, sobre cuyo destino y utilización
existen numerosas lagunas documentales.
Por ser extremadamente
clarificadores reproducimos el resumen de las conclusiones
incluidas en el citado informe jurídico
solicitado por la ERC. Así se refleja en el documento
que “la Fundación Alto Ebro es una fundación
privada, gobernada realmente por socios o patronos privados
que ha ocultado su naturaleza mediante la incorporación
minoritaria de representantes de entes públicos”.
A día de hoy sigue siendo patrono vitalicio el ex
consejero Gil y el alcalde popular de las Rozas, Quevedo
Izaguirre, mantiene
la presidencia, en tanto que actúa como director
gerente, Samuel del Vigo, quien compatibiliza dicho cargo
con el de
responsable de la Agencia de Desarrollo Local de Santander,
por designación del alcalde Gonzalo Piñeiro.
Precisamente esta semana se presentaba un convenio entre
el Ayuntamiento santanderino y el departamento de la Universidad
donde actualmente ejerce Gil.
El propósito de la
Fundación es calificado duramente
en el informe, al señalar que su objetivo ha sido,
principalmente, “capturar
fondos públicos, nacionales y comunitarios para
gestionarlos de forma estrictamente privada y por ello
al margen de toda
normativa de Derecho administrativo de preceptiva observancia
sobre la constitución y funcionamiento de las fundaciones,
de los procedimientos de obtención de subvenciones
(…).
Asimismo se señala que de la actas del
Patronato de la Fundación se deduce que sus promotores
y después
patronos “utilizaron ilegalmente la denominación
Fundación Alto Ebro durante dos años y medio
antes de que ésta tuviera personalidad jurídica
mediante la inscripción de sus estatutos en el registro
del Protectorado de Fundaciones y que incluso un años
antes de la esencial escritura pública de constitución,
los promotores se apropiaron de fondos Leader por importe
de 40 millones de pesetas que, después de permanecer
dos años y dos meses en una cuente corriente, incluyeron
como aportación particular a la dotación
patrimonial de la Fundación Alto Ebro”.
Finalmente
en las conclusiones del informe se señala
que las actas de la Fundación confirman la obtención
desde le ERC de 367,5 millones ya reseñados. Señalan
que para la obtención de dichos fondos fue “decisiva
la doble condición de D. José Luis Gil Díaz
como Consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria
y Presidente de la Empresa de Residuos y, a la vez, y a
título
personal, patrono y vicepresidente vitalicio de la Fundación
Alto Ebro, cargos que le fueron otorgados en razón
de aquellos ‘servicios’ con desplazamiento
de la Empresa de Residuos como patrono de la Fundación”.
Pero
hay más. Para el autor del informe jurídico “estamos
en presencia de una organización privada [la Fundación]
manifiestamente irregular, creada por titulares de cargos
públicos
que con abusos de autoridad han capturado fondos públicos
para desarrollar de forma parasitaria actividades de interés
general”.
Que los convenios suscritos por Gil como
consejero con la Fundación “son
actos administrativos de otorgamiento de subvenciones.
En razón
de tales, son nulos de pleno derecho por tener el otorgante
interés directo en la Fundación como patrono
vitalicio y vicepresidente y disponer las subvenciones
directamente, sin seguir procedimiento legalmente establecido
y a favor de
una inexistente persona jurídica [Alto Ebro se constituyó como
fundación después de recibir las subvenciones]”.
LA
ERC NO DEBE PAGAR.- En la ya mentadas conclusiones
se indica a los solicitantes del informe, la consejería
de Medio Ambiente y la dirección de la ERC, las
medidas que, a juicio del redactor, puede o deben tomar.
Entre
estas se
encuentra la no obligación de la ERC a pagar las
subvenciones qu queden pendientes o puedan ser reclamadas
por la Fundación,
debiendo, además, la consejería, bien de
oficio o por denuncia de la ERC o de cualquier particular,
iniciar “el
procedimiento previsto en la Ley General de Subvenciones
para el reintegro de las cantidades que con cargo a la
Empresa de
Residuos se libraron a la Fundación”.
De acuerdo
con el informe jurídico tanto los firmantes
de los convenios --Gil y Quevedo Izaguierre-- como de la
escritura de la constitución de la Fundación “pudieran
haber incurrido en presuntos delitos de falsedad documental
y malversación de fondos públicos o más
específicamente en el delito de obtención
ilícita
de subvenciones”, que como tal está tipificado
en el Código Penal. Ello obligaría a la consejería
de Medio Ambiente a poner los hechos en conocimiento del
Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria,
siendo compatible
dicha media con el ejercicio de acciones penales, mediante
querella, por la ERC. Es más no hacerlo así podría
suponer, a juicio del autor del informe, acarrear responsabilidades
penales “por encubrimiento” a los actuales
responsables de la Consejería y de la ERC.
La fundación
Alto Ebro quedó constituida el 24
de agosto de 2001, obteniendo fondos públicos y
donaciones de terrenos por parte de la Confederación
Hidrográfica
del Ebro, a pesar de su flagrante situación de ilegalidad.
Los terrenos cedidos por Confederación habían
sido previamente expropiados. La firma del convenio entre
Gil, como presidente de ERC, y Quevedo Izaguirre, en calidad
de
presidente de la Fundación se produjo el 17 de mayo
de 1999, dos años antes de que iniciara su andadura
legal.
El objeto del convenio firmado por la Fundación
y Gil es la “creación de equipamientos estratégicos
ambientales en el territorio del Alto Ebro con el objetivo
de dotar a la Comarca de Campoo Los Valles de una red de
equipamientos de educación ambiental y cultural”,
entre los que se citan expresamente el Balneario de Fontibre,
el Teatro
de Educación Ambiental de Ecosistemas de Alta Montaña
en el municipio de Hermandad de Campoo de Yuso, adecuación
ambiental de Monte Higiedo y el centro de interpretación
de los cañones del Ebro, sendero cultural de Valderredible,
centro de interpretación etnográfica de los
ecosistemas en la Lastra y Museo de los pueblos del Ebro
en Aldea de Ebro.
De esos proyectos la mayor parte no se
han iniciado o están
paralizados en su funcionamiento por falta de financiación.
El Gobierno de Cantabria se ha negado a inyectar más
fondos a la Fundación hasta aclarar el destino del
dinero recibido desde el Gobierno del PP que presidía
Martínez
Sieso. Este amparó las decisiones de su consejero
Gil. El entonces presidente regional de Cantabria, el popular
Martínez
Sieso, asistió a la inauguración del Centro
de La Lastra junto con el consejero Gil.