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Economia    
Lunes 9 de mayo de 2005
Actualidad
El mundo reconoce el sacrificio ruso durante la II Guerra Mundial en un desfile 'a la soviética'
La comunidad internacional reconoció hoy en Moscú el sacrificio de los pueblos de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial en un desfile militar en la Plaza Roja que recordó a las grandes paradas soviéticas frente al mausoleo de Lenin.El presidente ruso, Vladimir Putin, se colocó con los líderes extranjeros a los piés de la tumba evitando subir al estrado desde el que los jerarcas soviéticos seguían los desfiles. La ceremonia duró una hora exacta entre las campanadas del Kremlin de las 10 y las 11:00 horas (dos horas menos en España) y contó con la presencia también de las potencias derrotadas como Alemania y Japón, que enviaron al canciller Gerhard Schroeder y al primer ministro Junichiro Koizumi.

Una réplica de la bandera soviética con la hoz y el martillo que ondeó en el Reichtag alemán el 1 de mayo de 1945, dio comienzo al desfile que abrió minutos después el ministro ruso de Defensa, Serguei Ivanov, en coche descubierto frente a varias unidades militares rusas.

Veteranos de la guerra participaron en el mismo subidos en camiones militares que circularon ante el estrado principal. Minutos después aparecieron en la Plaza Roja las formaciones de soldados vestidos, en algunos casos, con uniformes de la II Guerra Mundial.

Putin felicitó en su discurso a los veteranos de la II Guerra Mundial y al conjunto de Rusia por el 60 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, al tiempo que subrayó que las victorias más decisivas de la contienda se produjeron en territorio de la Unión Soviética.

El mandatario ruso tomó la palabra al inicio de la ceremonia para hacer hincapié en que los "eventos más brutales y decisivos del drama y resultado" de la guerra se desarrollaron en la URSS. "El resultado de las batallas de Moscú y Stalingrado, el incondicional levantamiento del sitio de Leningrado, los éxitos en Kursk y Dnieper, determinaron el resultado de la II Guerra Mundial. Liberando Europa y luchando por Berlín, el Ejército Rojo llevó a un final victorioso de la guerra", señaló.

Putin dejó claro que su país nunca quiso "dividir" la victoria entre ellos y el resto de países victoriosos. "Siempre recordaremos la ayuda dada por los Aliados, los Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros aliados y antifascistas alemanes e italianos. Hoy, pagamos tributo al coraje de todos los europeos que resistieron al nazismo", prosiguió.

En cualquier caso, indicó que los rusos mantendrán en el recuerdo a la Unión Soviética perdió a "decenas de millones de personas" en la guerra. "Hubo representantes de todos los grupos étnicos de la antigua Unión Soviética entre los soldados que murieron en los campos de batalla", aseveró.

BALANCE DE LA CONTIENDA.- Putin recordó que la contienda involucró a 61 países y a prácticamente el 80 por ciento de la población mundial. "El huracán de fuego cruzó toda Europa, cubrió Asia y África y llegó incluso a las costas de Novaya Zemlya (Círculo Polar Ártico) y Alaska, a las fronteras de Egipto y Australia", manifestó.

Una vez concluido el desfile, los mandatarios mundiales se dirigieron a pie a la Tumba al Soldado Desconocido que se encuentra en una de las murallas del Kremlin para hacer una ofrenda floral en recuerdo de las víctimas soviéticas de la guerra.

El protocolo ruso dispuso en la ofrenda que los principales responsables internacionales estuvieran junto a Putin, empezando por el presidente estadounidense, George W. Bush. Fue en ese momento cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su esposa, Sonsoles Espinosa, se colocaron en segunda fila justo detrás de los matrimonios Putin y Bush.

El presidente del Ejecutivo saludó brevemente al presidente francés, Jacques Chirac, tras la ofrenda floral. Tras ello, todos ellos se dirigieron al Gran Palacio del Kremlin para asistir a la recepción ofrecida por las autoridades rusas.

MEDIDAS DE SEGURIDAD.- El Gobierno ruso organizó los fastos del Día de la Victoria con excepcionales medidas de seguridad que obligaron a los moscovitas y curiosos a no poder entrar en la Plaza Roja de forma anónima, tal y como era el caso durante la época soviética.

La Policía local y el Ejército realizaron frecuentes controles de seguridad y cerraron el tráfico rodado en una amplia zona del centro de la ciudad. El centro de la capital quedó cerrado gran parte de ayer domingo y de hoy lunes, con la mayoría de las estaciones de metro clausuradas y con la entrada a algunas calles sometida a previa detección de metales.

La Fuerza Aérea rusa trabajó desde ayer en la dispersión de nubes mediante bombas de nitrato de plata, con el fin de que la lluvia no estropease las celebraciones en torno a Moscú. Pese a la gran cantidad de nubes, finalmente no llovió durante las celebraciones.

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