La mayor se quitó la vida arrojándose
al metro
Un hombre que abusó de sus dos hijas
recuperará la patria potestad
Patricia se suicidó el 8 de febrero de 2004. Se arrojó a
las vías del metro en la estación de Tribunal (Madrid).
Tenía 17 años. Meses antes había desvelado
ante sus familiares lo que le había ocurrido desde los
10 años hasta los 15. Su padrastro, José María
Cenamora, guardia civil, había abusado de ella; la tocó contra
su voluntad y se metió en su cama muchas noches durante
años. Patricia tenía una hermana que ha cumplido
ahora 10 años, hija biológica de Cenamora, que tampoco
se libró de los abusos. Un día la escucharon decir
que quería que volviera papá "para jugar al
juego de la perlita y el pene". Cenamora ha sido condenado
a tres años de prisión por abuso sexual continuado
a Patricia y a 18 meses por un delito de abuso a la pequeña.
En total, cuatro años y medio.
La sentencia, dictada por el Juzgado de lo Penal número
3 de Móstoles, determina que no tendrá la patria
potestad de la niña durante los 18 meses que dure la condena.
Pero, una vez cumplidos, si la resolución -que no es firme
y que la madre piensa recurrir- queda en los mismos términos,
la pequeña quedará a cargo tanto de la madre como
del padre abusador. La abogada de la familia había pedido
la privación de la patria potestad durante seis años,
el máximo que permite el código penal en estos casos.
También se podría haber impuesto una pena de alejamiento
de la menor superior al periodo de cárcel.
Patricia decidió hablar y contar lo que le ocurría
porque temía que a sus hermanos les pasara "lo mismo",
según relató en su declaración ante el juez
antes de su fallecimiento. Dijo que lo ocurrido "la comía
por dentro". Así que un día que estaba con
varios familiares que le preguntaban por qué estaba "rara",
explotó: "Cuéntales tú porqué estoy
así, cuéntales cómo me metes mano y me sobas,
diles cuando te metes en mi cama, baboso", espetó a
su padrastro delante de su madre y tíos. Después,
dirigiéndose a su madre, continuó, llorosa. "Cuando
tú no estás, mamá, se mete en mi cama y me
mete mano. Me soba, me soba... no puedo más, sólo
veo imágenes de lo que me hizo".
La madre y los tíos aseguraron al juez que Cenamora reconoció en
ese momento "que lo que decía la niña era verdad" y
que pidió perdón y ayuda. Durante el procedimiento,
el acusado admitió haber tocado en dos ocasiones a Patricia.
Y el informe pericial habla de un diagnóstico de "pedofilia
limitada al incesto plenamente compatible con sentimientos de
arrepentimiento".
Dos meses después de la confesión de Patricia, mientras
veía la tele con su madre, la pequeña habló del "juego
de la perlita y el pene". La niña tenía entonces
cinco años, y le explicó en qué consistía: "Hay
que cerrar los ojos y la chica le toca el pene al chico y el chico
le toca la perlita a la chica". Después, a lo largo
del procedimiento penal, la niña se ha negado a volver
a hablar de este episodio. De hecho, los psicólogos constataron "tal
nivel de estrés" cuando le planteaban la cuestión
que aconsejaron que no se la explorara más. Para condenar
a Cenamora por este delito, ante la falta de testimonio de la
niña, la magistrada valoró a la madre como testigo
directo y suficiente.
Ahora los padres están separados. La madre vive con la
niña y con otro hijo del guardia civil. La mujer teme el
momento de su salida de la cárcel, cuando recupere la patria
potestad de la pequeña, facultad que se puede definir como
el poder global que la ley otorga a los padres sobre los hijos
y que les obliga a velar por ellos, tenerlos en su compañía,
alimentarlos, educarlos y formarlos. La sentencia también
obliga a Cenamora a indemnizar con 30.000 euros por el daño
moral causado a Patricia y con 6.000 por los daños provocados
a la pequeña. La
cantidad que debe a la fallecida se entregará a la madre.
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