Hezbolá toma el control de gran
parte de la capital del líbano
Guerra abierta en Beirut
Beirut se ha convertido en un escenario de guerra abierta entre
la milicia chií Hezbolá y el Gobierno prooccidental
de Fuad Siniora. La escalada de violencia no se detiene y los
leales a Hezbolá han ganado posiciones y se han hecho
con el control de muchos de los principales barrios de la capital
libanesa, bastiones pro gubermantales.
El ataque de Hezbolá ha sido explosivo en las últimas
horas. Un grupo de hombres armados ha obligado a dejar de emitir
a la cadena de televisión de afiliaciones gubernamentales,
Future News, propiedad del líder de la mayoría
parlamentaria libanesa Saad Hariri. Precisamente, en mitad de
los combates, un proyectil ha impactado en la residencia de Hariri,
donde el Ejército se encuentra para protegerlo, según
testigos.
Los enfrentamientos, desencadenados el pasado miércoles
durante una huelga laboral, se han cobrado la vida de al menos
11 personas mientras varias decenas han resultado heridas. Seguidores
de ambos bandos se enfrentan a tiros y no dejan de oírse
explosiones. El grupo chií ha cortado las carreteras al
este y al sur y han impuesto su control sobre los céntricos
barrios de Hamra y Verdun, así como en la calle Sadat,
que linda con la mansión de la familia de Hariri.
Hezbolá considera que el Ejecutivo libanés ha tomado
medidas encaminadas a desmantelar su sistema. Y su respuesta
es contundente. Los milicianos aprovecharon los paros del miércoles
para exacerbar su oposición con movilizaciones, bloqueo
de carreteras y del aeropuerto, entre otras cosas, que se encendieron
aún más durante la jornada del jueves tras el discurso
de Hasán Nasralá, líder de Hezbolá,
que amenazó al Ejecutivo de Siniora con una “guerra” si
no revoca las decisiones que considera contrarias a la milicia.
El avance de los milicianos es una clara demostración
de que todas las sectas (cristianos, suníes, chiíes
y drusos) se han rearmado.
La vía política también ha fracasado. La
oposición rechazó anoche una propuesta del diputado
Saad Hariri para salir de la crisis. Hariri pidió reconsiderar
la decisión del Ejecutivo relativa a desmontar la red
de telecomunicaciones del Hezbolá. Los opositores sólo
aceptan, sin cambios, la revocación total de las medidas
que exige Nasralá. Por su parte, el Ejército, que
trata de mantenerse neutral, ha advertido de que la situación
amenaza su unidad. La fragmentación del Ejército
en bandos sectarios en 1976 fue un momento clave en la caída
de Líbano en manos de milicias.
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