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Lunes, 08 de Febrero de 2010 |
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El acusado había abandonado la medicación contra un trastorno psicótico porque era incompatible con el horario laboral El acusado ya ha abonado 12.000 euros de esa cantidad, motivo por el cual se establece como circunstancia atenuante el arrepentimiento y la reparación del daño, que en virtud del acuerdo se suma a la exención incompleta por alteración psíquica y la atenuante de confesión. Será finalmente el Servicio Cántabro de Salud quien se haga cargo de la indemnización a la víctima, al ser nombrado responsable civil subsidiario ya que, semanas antes, I.R.L. había avisado a sus superiores de que el ritmo de trabajo interfería con su medicación, que llegó a abandonar por este motivo. Ante este acuerdo, el juicio ha quedado ya visto para sentencia y no ha sido necesario tomar declaración al procesado ni al resto de testigos y forenses propuestos. La defensa ha pedido que se tenga en cuenta que I.R.L. se encuentra en prisión provisional por este causa desde dos días después de los hechos. LA VÍCTIMA, A PUNTO DE MORIR Sobre las 22.50 horas, cuando se encontraba trabajando, asestó varias puñaladas con un cuchillo de cirugía, tipo estilete, de más de 13 centímetros de hoja, a otra médico residente, a la que hirió en el torax, brazos y zona femoral, sin mediar discusión alguna entre ambos. Acto seguido, el agresor, de 28 años de edad, llamó a la policía para decirles que había apuñalado a una compañera de trabajo, y diciendo dónde se encontraba, por lo que los agentes lo detuvieron de inmediato. A consecuencia del apuñalamiento, la víctima, de 27 años de edad, sufrió múltiples heridas por las que, según relata el fiscal, hubiera muerto en poco tiempo de no mediar la intervención de los servicios médicos de urgencias del hospital. La joven, que tuvo que ser sometida a intervenciones quirúrgicas, estuvo hospitalizada 28 días y como secuelas le han quedado numerosas cicatrices por diversas partes del cuerpo. SOBRECARGA DE TRABAJO Esta situación fue trasladada a los supervisores, que finalmente cambiaron el método de trabajo cuando ya se habían producido los hechos, que la defensa considera "desencadenante lejano" de la reacción del MIR. Pero el procesado había informado a sus superiores, en concreto del tutor de residentes, de la consulta que había hecho en salud mental tres años antes. Según ella, padecía una enfermedad mental que incluía un tratamiento. El ritmo de trabajo interfería con esta medicación, por lo que, al no modificarse, optó por abandonar los fármacos. Y tres semanas antes del suceso, reiteró sus quejas a su tutor médico, a quien dijo que se encontraba tan mal que estaba dispuesto a "dejarlo todo". Pero su tutor le convenció para que continuase. |
Se dice se
cuenta //// Con
firma ////
En libertad
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