| Los
pueblos de Cantabria y el mundo...
Un prado cántabro resiste al mercado, a la especulación,
mientras los habitantes de los pueblos se ven obligados a replantear
sus vidas.
La película cuenta las historias estrechamente
ligadas de personas de pueblo, que se ven en la encrucijada de
reconvertir sus ganados y cultivos o seguir con los de siempre,
de conservar sus propiedades o vender ante el empuje de la construcción.
Entre ellos un joven ciclista se va haciendo camino en las carreras
de juveniles, su hermana, asistente social, trabaja en la residencia
donde vive Nanda, la propietaria del
prado de las estrellas y madre adoptiva de Alfonso,
que va regularmente a verla y ayuda a Martín,
el ciclista. Con ellos recorremos Valderredible, Comillas, San
Vicente, Santander y las carreteras y pueblos de Cantabria. Mostrando
cómo personas de entorno rural se abren las puertas del
mundo y tratan de defenderse de las amenazas de éste.
La diversidad de personajes y subtramas hace que no todas susciten
un interés equilibrado en el espectador, lo que se subsana
en parte al estar bien relacionadas.
La pena es que el discurso de la película peca de intelectualismo,
con diálogos demasiado expresos y cargados, restando relevancia
a la imagen a la hora de narrar la historia, perdiendo con ello
la posibilidad de crear una idea y una atmósfera más
creíbles y orgánicas. Sin tener esto nada que ver
con la atmósfera visual, que ayudada por los paisajes y
parajes cántabros, por el uso de la niebla y la bruma,
así como de la lluvia, recrea un ambiente veraz y visualmente
atractivo de los lugares donde transcurre la acción.
No es una película que cuente una historia apasionante,
sino más bien pinceladas de una realidad existente. Ni
siquiera la competición ciclista está tratada con
la tensión que puede dar de si una disputa deportiva. Mario
Camus se centra en una posición observadora, lejos de intentar
dar a su historia una trascendencia que no tiene. Sin embargo
el entrenamiento y la competición ciclista nos sirven para
ver a algunos profesionales y juveniles del ciclismo cántabro,
como Cobo y Ventoso. Ver al ciclista Óscar
Abad en un papel de protagonista. O tener la oportunidad
de ver en pantalla grande las victorias de Óscar Freire
en los Campeonatos del Mundo. Y es que, para facilitar el rodaje
se contó con corredores y profesionales acostumbrados a
correr en pelotón y alrededor de él.
Pese a sus desaciertos, la película no deja de ser un
vistazo interesante hacia los pueblos de Cantabria y la situación
que atraviesan en la actualidad. |