| Las
dos caras del asesino
No sé si recuerdan la película “Las
dos caras de la verdad”. Sin duda, lo que
más llamó la atención de aquella historia
fue la portentosa interpretación de un entonces desconocido
Edward Norton. Bueno, ahora el director Bruce
A. Evans nos plantea algo parecido, pero con una interpretación
distinta y poco usual.
El señor Brooks (Costner)
es un empresario de éxito que se encuentra en la cumbre
de su carrera. Tiene una esposa hermosa (Helgenberger)
y una hija universitaria que le adora (Panabaker).
Pero este hombre esconde un oscuro secreto: siente una pasión
casi sexual por el asesinato. No sólo disfruta matando,
sino que se regodea en las muertes, aunque siempre acaba por lamentarse.
Una dura policía (Moore) le sigue los pasos sin éxito.
Sin embargo, en una de sus salidas nocturnas será descubierto,
lo que le llevará a trazar un plan de huida poco usual.
Antes comentaba que esta película plantea algo similar
a la protagonizada por Richard Gere. Y es que
aquí también se juega con la doble personalidad,
lo único que apoyándose en dos talentos como Costner
y Hurt. Si bien el primero había caído en desgracia
después de varios títulos fallidos, el segundo no
cabe duda que es uno de los mejores secundarios que tiene Hollywood
en estos tiempos. Tal es así que la historia se mantiene
gracias a la sobriedad que otorgan a sus personajes y los pequeños
detalles de las conversaciones. Pero la película es algo
más.
Aunque la trama principal es la descrita en la sinopsis, existen
hasta tres tramas más que, lejos de suponer un lastre al
ritmo de la historia, suponen complementos que ayudan a comprender
determinadas acciones del personaje aunque, claro está,
todo a posteriori, es decir, es posible que el espectador salga
con una extraña sensación de comprender poco, pero
si se razona un poco se descubre una película inteligente,
adulta, seria y muy interesante. Y repito, hay que prestar atención
a los detalles.
En resumen, una película más que recomendable,
sobre todo al público aficionado a los thrillers policíacos
y de asesinos en serie. Un aviso: lo único horrendo, pero
verdaderamente horrendo de la película es un tiroteo. Una
licencia artística que tiene que ver bien poco con el resto
del relato; momento que, si quieren, pueden aprovechar para ir
al baño o pensar en lo que ha ocurrido durante toda la
proyección. |