| Soberbia
adaptación, magnífica película
Cuando uno acaba de ver Expiación
lo único que le queda es rendirse ante el emotivo, sugerente
y maravilloso espectáculo visual que acaba de presenciar.
Es tanto el talento que se ha reunido y aprovechado en esta película
que sobran las palabras. Desde la novela original en que se basa
la película, la magnífica obra de 2002 de Ian
McEwan, hasta las grandes interpretaciones, la majestuosa
dirección, la preciosa fotografía o la maravillosa
banda sonora, Expiación es un cúmulo de virtudes
que difícilmente se podrían superar.
La primera hora es magistral. Con una dirección elegante,
una puesta en escena magnífica y una fotografía
que cautiva la película te envuelve, te agarra, te encoje,
te casi hipnotiza y ya no puedes más que sucumbir. Está
tan bien escrita y tan sumamente bien narrada que cautiva por
su delicadeza, su poderío y su fuerza. Es raro ver una
adaptación de una novela tan digna y tan buena. Evita en
todo momento los tópicos que tanto abundan hoy día
cuando se hace una película así; el director no
se recrea ni busca la lágrima fácil o la sensiblería
barata. Esta narrada en una semi distancia, en una especie de
alejamiento neutro con respecto a lo que se cuenta, que al revés
de lo que pudiera parecer, lo que consigue realmente es meternos
en un círculo vicioso que nos va insertando cada vez más
dentro de la historia, nos acerca a los personajes, nos involucra
con ellos.
Si bien es cierto que la segunda parte es ligeramente inferior,
los defectos se compensan con el impactante y sobrecogedor final,
la presencia de un soberbio McAvoy y un impresionante
plano secuencia en la playa de Dunkerque. Estamos pues ante una
película magnífica, tanto en la forma como en el
fondo, con un director en estado de gracia, que respeta el material
original y lo eleva a categoría de arte cinematográfico.
Expiación es una película de época, rodada
con estilo clásico y que oculta dentro de su perfecto envoltorio
un conjunto de situaciones, sensaciones y sentimientos que van
más allá del tiempo y el espacio. |