| Crímenes
Matemáticos
Martin (Wood) es un
joven norteamericano que llega a Oxford para elaborar su tesis
supervisado por el profesor Seldom (Hurt).
Éste se niega en un principio, pero sus destinos se cruzan
cuando una mujer que ambos conocen aparece asesinada. Ambos creen
que es el primero de una serie de asesinatos debido a un círculo
que ha aparecido con el cuerpo. El reto será saber cuál
es el siguiente símbolo y poder detener al criminal. Sin
embargo, en este proceso todos son sospechosos, incluso ellos
mismos.
La primera incursión del director español Álex
de la Iglesia en el cine internacional no podría
hacer sido más acertada… ¿o tal vez sí?
Hay que reconocer que, fiel a su estilo, presenta una película
de intriga, esta vez fuera de su habitual tono humorístico.
Su labor como director es impecable (atención al largo
plano secuencia que descubre el primer asesinato) y consigue construir
unos personajes turbadores y oscuros acordes con la lúgubre
ambientación. Incluso los propios protagonistas tienen
un cierto aire tétrico y misterioso, algo a lo que colaboran
especialmente los maravillosos secundarios (mención especial
para Leonor Watling y Alex Cox).
La tesis sobre la que se sustenta toda la película se
menciona en los primeros cinco minutos de metraje: ¿Podemos
conocer la verdad? El resto de la historia plantea un juego que
de tanto despistar acaba por decepcionar un poco. Me explico,
e intentaré no desvelar el final. A lo largo de la película
se plantean muchos personajes como posibles asesinos, y el que
al final acaba siendo el culpable oficial es tan ridículo
que no es creíble. De hecho, y para el espectador espabilado,
el asesino se desvela antes incluso de que se conozca el primer
asesinato.
Por lo demás, “Los Crímenes de
Oxford” se revela como un relato interesante,
donde además de entretener se plantean varios juegos de
lógica al espectador más allá de descubrir
al asesino. |