. . Año VI

   
Esta Semana
Crítica
Por Francisco Cuesta
No es país para viejos
Dirección: Ethan Coen y Joel Coen.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 122 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Tommy Lee Jones (sheriff Bell), Javier Bardem (Anton Chigurh), Josh Brolin (Llewelyn Moss), Woody Harrelson (Carson Wells), Garrett Dillahunt (agente Wendell), Kelly Macdonald (Carla Jean Moss), Tess Harper (Loretta Bell).
Guión: Joel Coen y Ethan Coen; basado en la novela de Cormac McCarthy.
Producción: Joel Coen, Ethan Coen y Scott Rudin.
Música: Carter Burwell.
Fotografía: Roger Deakins.
Montaje: Roderick Jaynes.
Diseño de producción: Jess Gonchor.
Vestuario: Mary Zophres.
Estreno en USA: 21 Noviembre 2007.
Estreno en España: 8 Febrero 2008.

Cine del bueno
Los Cohen han vuelto, y en su mejor forma. No country for old men destaca principalmente por dos cosas: una, su simplista y aterradoramente violento discurso, sin concesiones, y dos, su ritmo lento, por momentos aturdido, que sabe crear una tensión en el ambiente, que abofetea la cara del espectador, como pocas veces se ha logrado.

Y es que la cinta de los Cohen penetra por la visión del espectador como, y perdonen la expresión, una patada en los huevos. Su desasosegante cadencia narrativa, la implacable perversidad, complejidad y a la vez sencillez de los personajes, y el modo de narrar la violencia hace que los Cohen se parezcan más a los Cohen que nunca. Con una historia marcada por la sangre, la desesperación, el miedo y la más absoluta perversidad, los hermanos saben filmar la muerte, y los no menos importantes minutos antes de la muerte, de la manera más elegante posible. Es un filme sugerente y perturbador, que retrata fiel y detalladamente la psique de tres sujetos muy diferentes, pero con más de una cosa en común. Y dentro de este enjambre brilla sobremanera un genial Bardem, que compone un personaje austero pero potente, que dice más cuando calla que cuando habla, convirtiéndose en el Dios ejecutor y eje central de una historia que envuelve y que invita a darle vueltas una vez sales del cine.

Tampoco hay que engañarse, no es una obra maestra, ni siquiera dentro de la filmografía Cohen, pero se queda muy, pero que muy cerca. Tiene ese tufillo a gran filme y aunque no llega a terminar de alcanzar la perfección formal y brillante ritmo narrativo de El hombre que nunca estuvo allí, o la genial astucia de Muerte entre las flores o Barton Fink, No country for old men ofrece algo que por ahora estos hermanos no nos habían ofrecido: un puñetazo directo a la sien, una honestidad melancólica y atroz que te deja, como al personaje del también genial Tommy Lee Jones, en un estado de apatía sufrida que no sabes si agradecer u odiar. Y es que esta nueva película de los Cohen te agarra el alma y ya no te la suelta.

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