| Critica
de 10.000
Nada más oír el primer diálogo de la película
te das cuenta de que es mejor que hubiera sido muda.
Ni las impresionantes escenas de los mamuts ni las luchas entre
hombres primitivos, que resultan más bien escasas, consiguen
que la película llegue a una calificación aceptable.
10.000 muestra la intención de un hombre por salvar a
su tribu y para ello deberá guiar a su ejército
a través de un largo viaje por lugares inexplorados.
El motivo que mueve al joven guerrero(Steven Strait) a enfrentarse
a multitud de peligros es, como no podía ser de otra manera,
el amor.
La película se alimenta de grandiosos escenarios naturales
que van desde gélidas tierras hasta áridos desiertos,
haciendo parada en una calurosa selva. Recrea de manera satisfactoria
una antigua civilización y los planos panorámicos
invaden la gran pantalla, señas de identidad de su director,
Ronald Emmerich.
Sobra decir, después de ver la película, que la
interpretación de sus dos principales protagonistas, Steven
Strait y Camilla Belle (recordar sus comienzos en un
minúsculo papel en El Mundo Perdido) deja demasiado que
desear y sus conversaciones se llegan a convertir en un “pasteleo”
épico. No resulta muy arriesgado decir que da la impresión
de que los verdaderos protagonistas llegan a ser las grandes bestias
que custodian las tierras por las que se mueven.
Los acérrimos seguidores de las películas de Ronald
Emmerich( “Independence Day”,
“El día de mañana”)
se van a encontrar con un gran despliegue de efectos especiales,
unas bestias muy bien logradas y una multitud de planos aéreos
que recuerdan a las batallas de la trilogía del Señor
de los Anillos.
En ese sentido la película no decepciona y cumple con las
expectativas esperadas.
Pero decepciona bastante y al salir del cine te das cuenta de
que con ver el trailer hubiera sido suficiente, esperemos que
la promesa de su director de preparar la película más
impresionante de catástrofes de la historia se haga realidad
y no nos tengamos que conformar con tan poco. |