| Una
voz hasta ahora inexistente
Conozco a mucha gente que va al cine únicamente a divertirse,
a evadirse. Para dramas, dicen, ya tengo el telediario. Yo lo
que quiero es pasar un buen rato viendo una película entretenida…
Es una postura aceptable, por supuesto, que sin embargo restringe
considerablemente el número de opciones y en muchos casos
(aunque ni mucho menos en todos) hace bajar el nivel de calidad
de las películas. Deja fuera todas esas historias que te
tienen pensando durante horas y con un nudo en el estómago.
Para muestra, un botón: El jardinero fiel,
Diamante de sangre, 4 meses, 3 semanas y 2 días, Leones
por corderos,…
Esta película entra sin duda en esa categoría de
“cine para pensar”. Porque
después de verla a uno le puede parecer de todo menos intranscendente.
Es realmente dura. Narra la historia de 3 personajes que conviven
en un hospital psiquiátrico durante la invasión
de Bagdad en 2003. Mediante flashbacks nos cuenta cómo
los dos pacientes y el médico que los cuida han ido a parar
allí.
Es una de las primeras películas producidas en Irak durante
los últimos 15 años, y eso se nota. Los medios no
son los mejores, la cámara tiembla a veces y la imagen
es oscura. Además, durante su producción 2004, parte
del equipo fue secuestrado, el rodaje fue tiroteado en más
de una ocasión (rodaban con un enorme letrero sobre uno
de los camiones que decía en inglés: “por
favor, a los helicópteros americanos, no nos disparen,
estamos intentando rodar una película”),
la cámara se estropeó y hubo que esperar a los repuestos
que llegaban de Alemania… Toda una odisea.
El gran acierto de la película se encuentra en mi opinión
en el trío de actores protagonistas. Los tres son iraquíes,
residentes en Bagdad, antes, durante y después del bombardeo
norteamericano de 2003. Y eso se deja ver en su mirada asustada
y dolida en las escenas en las que las bombas hacen reinar el
pánico en la ciudad y en las que los pacientes vagan por
las calles. Pero lo más asombroso es que con la misma naturalidad
y realismo reflejan la vida diaria de Bagdad antes del ataque,
una mezcla de cotidianidad tranquila y miedo a la represión
de la dictadura.
Es una pequeña gran película, valiente y necesaria,
que nos muestra la guerra de Irak desde el punto de vista de los
iraquíes y contada por primera vez, y quizá eso
sea lo más importante, por los iraquíes. |