| Insulto
a la inteligencia
Quizás Jason Friedberg y Aaron Seltzer
se crean unos genios. Quizás piensen que tienen gracia.
Quizás crean que sus aberraciones cinematográficas
son buenas, que merecen la pena. Quizás todos nosotros,
espectadores normales y amantes del buen cine, seamos en realidad
los subnormales, y no estos dos energúmenos que se dedican
a copiar de manera zafia y a convertir en basura otras películas
que, en mayor o menor medida, no lo son. Y realmente un modesto
crítico como yo se llega a preguntar si no es cierto que
estos dos personajes han conseguido embaucarnos. Eso o el espectador
medio que va al cine se está volviendo gilipollas. Porque
esta bazofia infumable, esta estafa revestida de intento de película
ha sido líder en las carteleras españolas, recaudando
nada menos que casi dos millones de euros en su primer fin de
semana. Y otros 20 millones de dólares en su primer fin
de semana en Estados Unidos. Entonces, ¿Quién es
aquí el tonto? ¿Los impresentables que crean algo
tan malo como ésta Casi 300?
¿O los que alimentamos que películas así
se sigan haciendo, gracias a que duplicamos, triplicamos y cuadruplicamos
lo que cuesta con los ingresos de taquilla, llenando el bolsillo
de sus progenitores? Éste es uno de los problemas del cine
actual, donde lo que vende y es seguro rentable en cartelera son
películas como ésta. Películas cuyo único
aporte a la historia del cine es enseñar a futuros cineastas
como no debe ser una película.
En realidad no merece la pena hablar más de Casi 300.
De sus chistes sin gracia únicamente pensados para USAmericanos
(que diría Teófilo), de sus anuncios (si, ha leído
bien, ¡anuncios!), que se incluyen por la cara en mitad
de la película, de que dura una hora y tienen la desfachatez
de rellenar ¡20 minutos! más con un número
musical horrible y ¡Tomas falsas!... En fin, uno la ve y
se siente estafado, insultado, cabreado. Pero claro, ¿Qué
se puede esperar de los creadores de Epic Movie y
Date Movie? Luego tenemos la desfachatez de quejarnos
de que el cine español va mal, que sus películas
son malísimas y no se que cuentos más, pero llenamos
las salas para ver cualquier bodrio Made in Hollywood, último
ejemplo este infumable esperpento que realmente puede llegar a
provocar muerte cerebral, la misma que sufren sus dos creadores
(Permítanme el lujo de desahogarme y llamarles de nuevo
estafadores y gilipollas, Jason y Aaron, tanto monta, monta tanto).
Por suerte la industria del cine goza de buena salud, y no todo
es basura como ésta. Pero seamos serios. Ante estrenos
como éste hay que hacer autocrítica, tanto de creadores
como de espectadores, pasando por los críticos, actores,
productores, etc. Hay que hacer autocrítica y comprender
que cosas así no se pueden estrenar. No deben estrenarse.
Porque esto no es cine. Esto es una mierda. De la misma que usted
y yo echamos en el váter, esa que huele tan mal y nadie
echa de menos. Una copia absurda e innecesaria de esa 300 + Gordo
de Borat gay + ghost rider + GTA + Cuatro tonterías más.
Es que si por lo menos tuviera algo de gracia… Es que si
por lo menos los ¿directores/guionistas? (si se les puede
llamar así) no hubieran tenido la desfachatez de crear
algo de una mísera hora (aunque bien visto mejor, así
acaba antes y hay menos sufrimiento) para luego rematarlo con
restos… Es que si por lo menos hubieran disimulado y no
nos hubieran llamado imbéciles en nuestra propia cara y
no se hubieran reído de todos los que (oh desgracia) hemos
tenido el valor de ir a verla… En fin, háganse una
idea ustedes mismos de que es Casi 300, y en sus manos queda.
Me imagino a estos dos “eruditos”
del cine escribiendo el guión, mientras se reían
de nosotros, infelices, que íbamos a picar como santos
inocentes que somos. Dudo mucho que tardaran más de media
hora en escribirlo. En plan lo primero que se me ocurre lo meto,
da igual que sea malo o no tenga gracia, porque nos lo van a financiar
igual y vamos a recuperarlo seguro. Por el amor de Dios…
No cometan el error que yo cometí. No la vean. O al menos,
se lo pido de rodillas, no paguen por ver esto. He de decir que,
aún a riesgo de que me encarcelen, la película me
la bajé de Internet y no pagué la entrada. Y estoy
muy orgulloso, es lo único que me queda. Que se jodan Jason
Friedberg y Aaron Seltzer, que se jodan este tipo de películas
y bienaventurados aquellos que no sucumben a estos insultos a
la inteligencia, o al menos una vez la han visto, opinan como
yo y si pudieran escupirían en la cara de sus creadores.
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