| Engañando
a la banca
No es una película original. No va a ganar premios. Es
una de tantas películas que continúan con la tradición
del mundo de los casinos. Pero es muy entretenida y divertida,
y si se quiere pasar un par de horas distraído no hay nada
mejor en cartelera.
Ben Campbell (Sturgess)
es un joven brillante que estudia en el MIT. Su facilidad para
el cálculo y la ciencia le hacen brillar con luz propia,
pero su situación económica es muy justa, hasta
el punto de dudar si puede entrar en la Universidad de Medicina.
Un día su profesor Rosa (Spacey)
le propone entrar en un grupo de estudiantes muy dotados para
los números que se dedica a contar cartas en grupo para
el BlackJack en Las Vegas. Su necesidad de dinero le lleva a aceptarlo
como una salida fácil, pero pronto se dejará deslumbrar
por el ritmo de vida de la ciudad del pecado.
Si algo destaca en la película de Robert
Luketic (además de sus actores, destacando a Sturgess,
Spacey y Fishburne) es que el ritmo nunca decae.
No es que la historia se mueva por secuencias de acción,
pero un ambiente como Las Vegas nunca da lugar a un ritmo lento.
La ciudad ha sido protagonista de innumerables películas,
así que… ¿qué hace a esta película
diferente? Posiblemente, la historia, inspirada en un hecho real
(aunque muy vagamente) y la combinación de planos y música
actual y rítmica que lleva al espectador a olvidarse de
todo y desear vivir experiencias en una ciudad que vive de noche
y duerme de día.
Por otro lado, dicha ciudad contrasta con el
ambiente de la Universidad, un lugar frío, lóbrego
y apagado donde todo el mundo parece triste y solitario. Algo
que concuerda con la forma de ser de los personajes y la evolución
que sufren los protagonistas.
Momentos cómicos, dramáticos, divertidos,
tensos, y una introducción muy original (no voy a destriparla,
es mejor verla) hacen de este producto una cinta muy recomendable
para pasar un buen rato.
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