| Estados
Unidos no tortura
Esta es la modélica frase que dice el personaje de Meryl
Streep en un momento de la película, lo que da
a entender por dónde pueden ir los tiros en la nueva película
de Hood, quien saltó a la fama gracias
al éxito de “Tsotsi”,
y a la que se la puede tachar de todo menos previsible. Si bien
la historia que narra no es nueva, la resolución de la
misma puede dejar a más de un espectador algo descolocado.
De hecho, se necesitan algunos minutos para reubicarse, pero una
vez se consigue no se puede hacer otra cosa que aplaudir la genialidad
formal que supone.
Nos encontramos en África, donde Anwar
(leído Anuar), está a punto de volver a Estados
Unidos con su embarazada mujer (Witherspoon) y su hijo. De forma
paralela, en el norte de África Douglas Freeman
(Gyllenhaal) es víctima de un
atentado en una concurrida plaza donde mueren sus compañeros
de la CIA. Dicho atentado estaba dirigido a un agente de la policía
secreta del país. En cuanto Anwar toca tierra es secuestrado
e interrogado por su posible vinculación con el atentado.
Al no dar una respuesta satisfactoria es enviado en un vuelo secreto
a Douglas, quien presencia su tortura hasta poner en tela de juicio
su propia misión.
La verdad es que resumir esta película
es complicado no tanto por la trama principal, sino por las múltiples
subtramas que se desarrollan. Así, mientras se produce
el brutal interrogatorio se nos muestra la vida de la hija del
agente norafricano o la búsqueda de la mujer de Anwar.
Como he mencionado en la introducción,
lo más destacable es la resolución de la trama,
que si bien es previsible en su contenido, no lo es en su forma.
Pero más allá de eso, el producto se revela como
una crítica a los conocidos casos de vuelos secretos, torturas,
interrogatorios ilegales y cárceles secretas que se han
desvelados en los últimos años. En este sentido,
es loable la labor combinada del diseño de producción
y del actor Omar Metwally (Anwar en la ficción),
que logra transmitir la sensación claustrofóbica
y desesperante que requiere la tortura.
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