. . Año VI

   
Esta Semana
Crítica
Por Gerard A. Cassadó
Rebobine, por favor
Dirección y guión: Michel Gondry.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 101 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Jack Black (Jerry), Mos Def (Mike), Danny Glover (Sr. Fletcher), Mia Farrow (Srta. Falewicz), Melonie Diaz (Alma), Sigourney Weaver (Sra. Lawson).
Producción: Georges Bermann y Julie Fong.
Música: Jean-Michel Bernard.
Fotografía: Ellen Kuras.
Montaje: Jeff Buchanan.
Diseño de producción: Dan Leigh.
Vestuario: Rahel Afiley-Salmon y Kishu Chand.
Estreno en USA: 22 Febrero 2008.
Estreno en España: 11 Abril 2008.

Elegía al cine
Durante la enésima (¿y definitiva?) muerte del cine, esa en que nos hallamos y que viene dada por el inevitable paso del celuloide a la tecnología digital, Michel Gondry realiza un personal homenaje, a modo de despedida, del cine artesanal y del VHS. El Video Home System, ese formato que lidió con el Beta-Cam en sus inicios y que monopolizó el mercado durante más de dos décadas, es ya un muerto viviente, enterrado por el DVD. Tras el aborto prematuro del sistema de Toshiba de alta definición (HD-DVD), parece que el Blue-Ray de Sony se alza como el formato que abanderará la nueva generación de cine en casa, aunque en la era del “no-formato” está por ver si llegará a asentarse algún día en el mercado o será, como ya sucedió con el Laser-Disc, otra creación fallida. Este es el entorno tecnológico (y de ahí su magia) en que se representa “Rebobine, por favor”, que parte de la original existencia de un video-club de barrio en el que tan solo se alquilan, a un dólar diario, cintas de video.

La crisis que padece el establecimiento no viene dada, sin embargo, por ese desfase tecnológico sino por un desafortunado incidente: Jerry (Jack Black), uno de los clientes habituales del video-club y amigo del dependiente Mike (Mos Def), se convierte en un hombre radioactivo tras intentar sabotear la central nuclear junto a la que vive, y sin querer, desmagnetiza y borra todos los VHS de la tienda. Mike y Jerry se verán obligados a elaborar contrarreloj copias caseras de las películas que sus clientes demandan antes de que el propietario Sr. Fletcher (Danny Glover) regrese de un viaje.

Rebobine, por favor” es una película que divierte más cuando te la cuentan que cuando la ves. Gondry, por segunda vez sin la colaboración del guionista Charlie Kauffmann, elabora su film más flojo, especialmente cuando la película se acerca sin rubor a la comedia gansa mostrándose como un producto para lucimiento de Jack Black, ese “clown” sobrevalorado por la escena “indie” (de Linklater a Jared Hess, o al propio Gondry). Es cuando el film abandona la gamberrada amateur cuando alcanza sus cotas más altas. Gondry, con evidente mano paternalista, acaricia con mimo a los personajes que ha creado y los convierte en estandartes de ese cine artesanal y con carácter que los “Blockbusters” parecen haber derrotado.

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