| Una
pequeña gran película
La edad, los recuerdos, el amor, la familia… son algunos
de los temas que trata esta pequeña gran película,
inspirada en la novela de Unai Elorriaga “Un
tranvía en SP”. Lucas, un anciano con
alzheimer, su hermana María,
Marcos, un ocupa que se les cuela en
casa y Roma, una chica que vive en el mismo pueblo son los protagonistas.
Con un argumento que fácilmente habría podido caer
en la sensiblería y el lagrimeo, el director ha conseguido
contar una historia tierna y divertida a la vez, utilizando el
recurso al humor. Y es que cómo no vas a reírte
cuando ves la cara de Héctor Alterio al
descubrir un chupetón en el cuello de Daniel Brühl.
En ningún momento se regodea en la lástima que podría
inspirar un hombre mayor y enfermo, sino que cuenta su historia
con un punto de ironía, de esperanza y de dulzura, aunque
sin suavizar ni por un momento las consecuencias del alzheimer,
ni para el enfermo ni para su familia.
Todos los actores realizan en esta película un gran trabajo.
Héctor Alterio está tremendo en el papel del viejito
despistado y con un punto macarrilla, que arranca carcajadas en
más de un momento de la película. Sin embargo, lo
mejor en mi opinión son los pequeños detalles: los
cuadros que pinta Roma, la música del acordeón,
la nieve del principio y el final, la polilla Don Rodrigo, los
portazos en el bar… todo lo que convierte esta película
en una historia redonda, bien contada y mejor interpretada. |