| Lamentable
y estúpido espectáculo
Parece mentira que un gran estudio de Hollywood como la Universal
sea capaz de dar luz verde a un proyecto tan descabellado y absurdo
como esta lamentable, infame, pésima y detestable 88
minutos. Y aún me parece peor que un actor
como Al Pacino (que decir de él que no
se haya dicho, uno de los mejores actores del mundo) y un director
como Jon Avnet (Tomates verdes fritos)
se hayan embarcado en una cinta que pasará a la historia,
pero del lado de las peores que jamás se hayan filmado.
La premisa argumental del hombre que debe salvarse a sí
mismo de una muerte próxima, por más que esté
vista, puede resultar entretenida. Sin embargo, queda comprobado
que Gary Scott Thompson no sabe escribir. El
guionista de la saga A todo gas, o la
infame El hombre sin sombra, vuelve
a sumirnos en situaciones increíbles que acaban por convertirse
en ridículas, unos diálogos absolutamente lamentables
que provocan risa en lugar de la pretendida tensión o miedo,
y procura conseguir que no nos importe un pimiento lo que le pase
a Pacino, y si que nos den ganas de salirnos del cine a la mitad.
Total, ¿para qué esperar a que acabe la película?
Da exactamente lo mismo.
Para quien lo quiera le hago un breve resumen: Un hombre va a
ser ajusticiado en la silla eléctrica, y el día
que lo van a ejecutar el abogado que lo hizo encarcelar es amenazado
por teléfono con la singular amenaza de “tic,
tac, Jack, te quedan 88 minutos de vida”,
y a partir de aquí, el que no corre vuela. Aunque en realidad,
todo al final se podría resumir como: otro thriller más
de los incontables que llegan made in Hollywood, sólo que
esta vez se han superado y han conseguido hacerlo aún más
infumable si cabe. La cartelera americana está que se sale:
Rastro oculto, Casi 300, 88 minutos...
Habrá que esperar estrenos mejores. Como se nota que cuando
sobra el dinero da igual desperdiciarlo. |