| Apocalipsis
rural (e intrascendente)
Sin ánimo de repetirme pero aceptando la redundancia, iniciaré
mi crítica igual que la que escribí hace unos meses
analizando “La Soledad”
de Jaime Rosales: “esta película
es tan buena que no parece española”.
Pero en este caso voy a matizar que los motivos son radicalmente
distintos. “3 Días”,
ópera prima (lo que le otorga un plus de mérito)
de Francisco Javier Gutiérrez, posee un
diseño de producción impecable para lo que nos tiene
acostumbrados el cine nacional. Después se podrá
discutir si la historia que cuenta es mejor o peor, más
o menos creíble y coherente, pero de lo que no cabe duda
es del cuidadísimo envase en que nos viene servida.
Ver el tráiler o leer la sinopsis de este
film puede llevar a engaños. Que nadie se asuste al leer
que nos hallamos ante una película apocalíptica
que narra los tres días previos al impacte de un meteorito
en el planeta, porque esto no es ni “Armageddon”
ni un delirio hollywoodiense por el estilo. De hecho, que la Humanidad
vaya a desaparecer en 62 horas es lo de menos, un pretexto para
hacer avanzar una historia de venganza, crueldad y horror, el
horror que desprende a veces la naturaleza humana. Y ahí
reside la paradoja argumental de “3 Días”,
un voluntario contrasentido que nos plantea de qué sirve
salvar la vida de alguien que está condenado a morir.
“3 Días”
no es una película perfecta ni por asomo. Algunas interpretaciones
(en especial las de los intérpretes más jóvenes)
rozan el ridículo, y da la triste sensación de que
el montaje original conservaba escenas de valiosa información
que se han caído por el camino. Eso provoca que queden
muchas cosas por decir, o tal vez que para conservar ciertas subtramas
en el estado paupérrimo que se han quedado mejor hubiese
sido ampliar el recorrido del tijeretazo.
“3 Días”
se malogra pues por sus excesos, por querer abarcar demasiado
y carecer del espacio suficiente para hacerlo. Pero su impecable
dirección de fotografía (Miguel Ángel Mora,
candidato a los Goya desde ya), su óptimo diseño
de producción y su cándida ambición cubren
cualquier defecto.
*NOTA: El film se alzó con el máximo
galardón en el último Festival de Málaga.
Pero que el público del certamen prefiriera el humor grueso
de “caca-pedo-culo-pis”
de “Fuera de Carta”, y la
crítica especializada el telefilm de denuncia social que
es “Cobardes” dejan entrever
de nuevo los vicios de unos y otros.
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