| Forever
Indi
Es difícil comentar una película como la que ahora
toca. Y no porque sea compleja visual o argumentalmente, sino
porque creo que no hay ningún ciudadano occidental que
no haya visto las anteriores aventuras de Indiana. Habrá
fieles seguidores a los que no les gustará esta nueva aventura
del arqueólogo más famoso del celuloide. Pero lo
cierto es que, al menos para el que esto suscribe, es una nueva
muestra de la genialidad de sus autores. Pero antes una breve
sinopsis.
Año 1957. La II Guerra Mundial ha terminado,
pero la Guerra Fría no ha hecho más que empezar.
Indiana Jones ha sido secuestrado por
el ejército ruso liderado por Irina Spalko,
una mujer que cree más en la parapsicología que
en lo que ven sus ojos. Junto a él un viejo amigo, Mac,
también ha sido secuestrado, o al menos eso parece en un
principio. Tras lograr escapar, Indi retoma sus clases en la Universidad,
pero se le acusa de comunismo y decide huir. Antes de partir,
un joven llamado Mutt le explica que
su madre y un viejo amigo de Indi han sido secuestrados cuando
estaban a punto de descubrir el paradero de la Calavera de cristal,
una antigua reliquia de América del Sur que tiene la capacidad
de dar el poder absoluto al que la restituya a su templo, que
se encuentra ni más ni menos que en El Dorado.
¿Cómo definir la nueva aventura
de Indi? Creo que la palabra es tradición. Todo en la historia
huele, luce y suena a Indi, como si no hubieran pasado los años.
Si bien hay elementos que lógicamente han cambiado (entre
ellos la propia tecnología del cine), tanto los actores
como el director y el director de fotografía han tratado
de mantener ese look tan característico de, por ejemplo,
“Indiana Jones y el templo maldito”.
Quiero aclarar que la saga de Indiana Jones no
ha pasado a la historia por ser una obra maestra del cine, sino
por ser una película de aventuras que cambió la
forma de entender ese género y, sobre todo, han envejecido
muy bien. Y la nueva aventura, en ese sentido, no tiene nada que
envidiar al resto. Los personajes continúan como siempre,
aunque más mayores, las aventuras siguen teniendo ese aspecto
cómico que tanto caracterizó al aventurero, y el
final es fiel al concepto de las otras aventuras.
Antes hablaba de la genialidad de sus autores.
Desde luego, decir que Spielberg es un genio no es descubrir gran
cosa, pero el trabajo de retrospección que hace es único.
Conseguir el mismo estilo visual que hace veinte años no
es un trabajo fácil. Además se permite el lujo de
homenajear a todo tipo de películas, desde las tres aventuras
anteriores hasta historias tan dispares como Alien,
La Momia (que tenía sus orígenes
en Indi) o, incluso, La princesa prometida. Estas referencias,
si provienen de alguien como Spielberg, se convierten en momentos
cumbres del cine. Por cierto, atentos a los detalles que el equipo
tiene hacia los actores que por uno u otro motivo no han podido
participar: eso es homenajear y lo demás tonterías.
Sólo se le puede poner una pega a esta
entretenidísima película: el final. Personalmente,
ese final peca de ser esclavo de las nuevas tecnologías,
y estropea en cierto sentido el ambiente del resto del film. Pero
la verdad, se le perdona.
Creo que es innecesario decir algo como “imprescindible
película” o “una
obra que no se puede uno perder”. Es Indiana
Jones, y con eso está dicho todo.
|