. . Año VI

   
Esta Semana
Crítica
Por Francisco Cuesta
Funny games
Dirección y guión: Michael Haneke.
Países: USA, Francia, Alemania e Italia.
Año: 2007.
Duración: 111 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Naomi Watts (Anna), Tim Roth (George), Michael Pitt (Paul), Brady Corbet (Peter), Devon Gearhart (Georgie), Boyd Gaines (Fred), Siobhan Fallon Hogan (Betsy), Robert LuPone (Robert), Susanne Haneke (cuñada de Betsy), Linda Moran (Eve).
Producción: Chris Coen y Hamish McAlpine.
Fotografía: Darius Khondji.
Montaje: Monika Willi.
Diseño de producción: Kevin Thompson.
Vestuario: David Robinson.
Estreno en España: 4 Julio 2008.

Auto-plagio innecesario
Es difícil creer que un remake exacto de una película (que da la casualidad de que es una obra maestra, un film capital de la década de los 90) se convierta en algo anodino y sin interés, en una película vacía y absurda. Funny games (1997) era un peliculón porque enganchaba al espectador, le hacia cómplice de lo que pasaba en la pantalla, le agarraba el estómago y se lo zarandeaba, le incitaba a pensar, a reflexionar. Era una película brutal tanto en el concepto como en la forma, un thriller psicológico que daba miedo de verdad, una obra maestra. Sin embargo, en esta Funny games U.S. todo eso se incomprensiblemente se ha perdido. Se ha perdido porque cualquiera que haya visto la versión original se da cuenta de que el señor Haneke le está estafando. Cuando alguien quiere hacer un remake ha de pretender aportar algo nuevo, algo diferente, un nuevo punto de vista o al menos algún detalle que pueda justificar lo que se está haciendo. Sin embargo aquí lo que se hace es copiar al milímetro plano por plano, secuencia por secuencia, diálogo por diálogo todo lo que ya estaba hecho. ¿Es esto necesario?, ¿Aporta algo que merezca la pena? Evidentemente, la respuesta es no. Al igual que con el infame remake de Psicosis que hizo Gus Van Sant, nos encontramos ante el problema de estar enfrente de un caradura tremenda. Un tipo que se copia a sí mismo, se llena los bolsillos y se va para casa.

Realmente esta Funny games U.S. es una película que hay que ver con ojos vírgenes. Aquellos que no hayan visto la original muy probablemente la disfruten, la sientan y la aprecien. Pero aquellos que ya vieron la original se darán cuenta de que a esta versión, pese a ser una copia exacta, le falta algo fundamental: le falta alma. Todo suena a falso y eso repito que es difícil de explicar ya que es idéntica a la anterior, y la anterior es una magnífica película pero…

De todos modos, no quiero evitar que la gente deje de ver Funny Games, la historia de un matrimonio que va a pasar unos días a su casa de campo y entonces unos jóvenes deciden hacerle una visita. No pretendo que no descubráis lo subyugante de esta historia, la bofetada que recibe el espectador en varias secuencias de la película, lo estresante que puede llegar a ser, lo repulsiva incluso. Pretendo que veáis Funny Games, pero la de 1997, no ésta. Porque Arno Frisch da mucho más miedo que Michael Pitt, porque Susanne Lothar lo hace mejor que Naomi Watts, porque Ulrich Mühe era mejor actor que Tim Roth y porque Funny Games U.S. parece totalmente aséptica en comparación con una película que penetra en tu cerebro para ya no marcharse jamás. Algunos la odian y otros la adoran, pero para bien o para mal aquella película que Haneke rodó en 1997 pasará a la historia, por mucho que nos la revenda ahora bajo la perspectiva USA. Lo único bueno de que se haya realizado esta versión posiblemente sea que así el amplio público americano, y también un gran sector del europeo, descubran esta historia de mentes perturbadas y sufrimiento ilimitado.

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