| Sustituyendo
la realidad
El cine cada vez busca más
las influencias del comic… perdonen el error, de las novelas
gráficas, que no son más que comics con una historia
cerrada, pero queda más elegante. La nueva película
de Jonathan Mostow es otra adaptación, y la premisa de
la que parte no deja de resultar curiosa, si bien la historia
tampoco llega a profundizar en los personajes como sí hacía,
por poner a otra novela gráfica de ejemplo, Watchmen.
En un futuro, la humanidad habrá llegado
al límite en su desarrollo creando los sustitutos, robots
controlados por la mente humana y a través de los cuales
los hombres son capaces de experimentar todo tipo de situaciones
sin sufrir peligro alguno. Para aclararnos, un individuo puede
tirarse desde un quinto piso sin matarse, puede mantener relaciones
sexuales sin ningún riesgo y las guerras las gana el ejército
que más sustitutos tenga sin sufrir bajas humanas. Pero
en este idílico mundo hay una resistencia humana que odia
estas creaciones y se hace con una máquina capaz de destruir
al sustituto y a su dueño si ambos están conectados.
Como digo, original en su planteamiento y, en
cierto modo, en su resolución, pero poco sorprendente en
su guión salvo por algún que otro detalle. Un thriller
que cuenta con la inestimable presencia de un sobrio Willis y
de unas acompañantes femeninas más que correctas.
Pero si algo destaca de esta historia es su diseño de producción,
que permite mostrar un mundo similar al actual pero muy diferente
en los detalles. En la memoria quedan los cargadores de “sintéticos”
en plena calle, el inmenso salón desde el que se decide
el devenir de una guerra o el plano aéreo de toda una ciudad
muerta.
Sin embargo, poco más ofrece la película,
que denuncia sin demasiada originalidad la clásica lucha
de clases (los humanos encerrados en un gueto) y se pregunta cuál
es la verdadera naturaleza humana. Sin embargo, creo que nadie
que vaya a ver una película protagonizada por Bruce Willis
exigirá una reflexión metafísica sobre el
cambio climático. Es un entretenimiento que supera con
creces las expectativas que suele crear el cine de acción
y de ciencia ficción actual..
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