| Soso y con poco condimento
Un libro que cambió la vida de dos mujeres en dos épocas distintas. La cocina francesa como refugio y revelación. Eso es lo que se saca en claro de una película que muestra las vidas de Julia Child (espléndida Meryl Streep) y Julie Powell (Amy Adams), la primera autora de un importante libro de cocina y la segunda escritora de un libro sobre sus experiencias a la hora de cocinar todos y cada uno de las recetas de aquella.
Y entre platos, salsas, condimentos y cazuelas, lo que queda es un producto algo soso pero simpático. Desde luego, la historia no ofrece muchas alternativas. Alternando fragmentos de la vida de ambas mujeres, el espectador puede apreciar las similitudes que, por si alguien no se había percatado, se remarcan durante los diálogos. El problema es que su carácter cómico nunca deja que los elementos más trágicos de ambas historias afloren en todo su esplendor.
Al mostrar la acomodada vida de Child por medio mundo, su pasión por la cocina y el marido tan maravilloso que tiene (un sensacional Stanley Tucci), la directora Nora Ephron, autora de Tienes un e-mail, pasa de puntillas sobre un tema tan trágico como la imposibilidad de la pareja para tener hijos. La vida de Powell es incluso peor, pues los conflictos que presenta nunca llegan a convertirse en verdaderos escollos, y todo parece resolverse con buenas intenciones, una disculpa y sin esfuerzo.
Es de agradecer, por otro lado, la labor de los actores. Si bien la pareja formada por Amy Adams y Chris Messina demuestran una corrección en sus labores, son Meryl Streep y Stanely Tucci los que se llevan la palma. La veterana actriz parece empeñada en querer ser nominada por cada papel que afronta, sea del carácter que sea. Su labor como la famosa cocinera, adaptando su forma de hablar, sus maneras y sus posturas, es impecable. Frente a ella, uno de los mejores secundarios que ha dado Hollywood durante los últimos años, que debería empezar a contar para recibir premios de un momento a otro.
Si a esto sumamos una puesta en escena elegante y algunos momentos cómicos realmente bien resueltos, los errores quedan disimulados y la película se hace llevadera, amable y sin mayor pretensión que la de distraer al respetable unas dos horas. |