| Si algo puede salir mal ...
Sin tapujos y con buenas expectativas se presenta ‘Celda 211’, bajo la dirección de Daniel Monzón, que basa la película en la novela homónima de Francisco Pérez Gandul.
Una película con un guión sencillo, original y enrevesado donde las paradojas invaden la vida de los protagonistas que se ven envueltos, algunos sin quererlo, en un motín carcelario.
Una historia llena de coincidencias que hacen que el espectador se desespere al ver la mala fortuna que tienen sus protagonistas. Todo comienza con la buena fe de un joven carcelero que entra en la prisión un día antes de comenzar a trabajar allí para comprobar como funciona todo. Su decisión se convertirá en una trampa y a partir de ese momento todos los presentes en la sala recordarán aquella ley de Murphy que dice que “si algo puede salir mal, saldrá mal”.
El infortunio se ceba con él funcionario de prisiones mientras se encuentra en la fatídica celda 211 en el momento en que se produce el motín. Este es el punto de partida del film, que cambia los planes del protagonista ya que deberá cambiar astutamente su rol para convertirse en un preso más.
‘Celda 211’ crítica la mala organización de las administraciones en situaciones delicadas, así como los intereses de cada uno ante determinadas decisiones. No se salva ninguno de la hipocresía y de la cobardía, tanto presos como autoridades.
En este último conglomerado hay que destacar el personaje de Antonio Resines, que encarna a un policía cruel y sin escrúpulos. Aunque la película cuenta con numerosos rostros conocidos, sería injusto no elogiar la actuación de Luís Tosar, el preso que comienza el motín. Además del imponente aspecto físico que muestra en el film, es capaz de ganarse la simpatía del público sin ocultar su instinto violento y agresivo, una de las claves del film.
Bien hecha, bien contada y bien estructurada. Un buen final con moraleja que no deja indiferente a nadie es la guinda que cierra este largometraje. |