| Nuevas
metas
Había muchas, muchas esperanzas del cine español
puestas en este estreno. Un sector que en nuestro país
sufre un acuciante problema, que tras muchos debates, nadie se
pone de acuerdo en señalar las causas. El resumen generalizado
solía ser: "si la gente no ve películas
españolas, es poque no son lo suficientemente buenas"
(Pajares y Esteso planeando
en la mente de algunos cuantos). O porque no tienen un despliegue
publicitario y de promoción como ocurre con las películas
estadounidense -véase el éxito de Torrente,
con Santiago Segura haciendo promoción
hasta en los programas de cocina-. Bien, a partir de ahora el
cine español se ajusta los machos y se lanza al ruedo de
las grandes superproducciones. Llega el Capitán
Alatriste.
¿Es sin embargo, el aumento de presupuesto, garantía
de aumento de calidad? En buena lógica debería,
aunque bastantes cosas hacen de este Alatriste un niño
que aunque ya empieza a caminar no puede evitar darse sus primeras
tortas contra el suelo. Cabe comenzar diciendo que se ha querido
alinear la narración a un modo europeo de hacer cine, distanciándose
de las aventuras a lo americano. La lírica y la épica
tienen una gran presencia, acunándose de manera perfecta
en el aspecto más sobresaliente del film: la ambientación
de época, cuidada a cada detalle, mimada por encima de
lo normal.
Tras admirar los sublimes escenarios, los personajes quedan en
un segundo plano: excepto el omnipresente Alatriste, todos los
demás se notan desdibujados, confusos, poco importantes.
Interactúan entre sí de un modo muy discreto, circunstancial,
desmotivado, como si girasen al ritmo de un guión que necesariamente
se ha visto forzado a aunar cinco libros independientes en una
película (larga, eso sí). La trama no está
clara, no hay conflicto principal que sobrecoja al espectador
y sin embargo muchas posibilidades para hacerlo: las relaciones
entre la corona, el conde duque de Olivares
y la Inquisición, con el capitán de por medio, daban
muchísimo más juego.
Y la pregunta lógica es: si de lo que adolece el guión
es de sobredosis de argumentos y personajes para no centrarse
en ninguno, ¿por qué no se hizo una película
que tratara sobre uno o dos libros, en lugar de los cinco? ¿No
ven, además la visión comercial que ello supondría?
Sería la creación del auténtico "héroe"
español cinematográfico y solventaría así
la confusión de su historia. Dos pájaros de un tiro.
Se queda en un noble intento de acercar el cine español
a nuevas metas, de levantar la mirada y entrar en el juego de
los dinerales derrochados en promociones que luego hacen que el
cine vaya tan bien... Esperemos que la línea patria se
diferencia de la que nos llega de más alla del océano,
donde cualquier bazofia se puede digerir con tal de que venga
alabada por unos cuantos millones a sus espaldas.
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