. . Año IV

 
Esta Semana
Crítica
Por Samuel Rodríguez
Alatriste
Dirección: Agustín Díaz Yanes.
País: España.
Año: 2006.
Duración: 147 min.
Género: Aventuras.
Interpretación: Viggo Mortensen (Alatriste), Elena Anaya (Angélica de Alquézar), Javier Cámara (Conde Duque de Olivares), Jesús Castejón (Luis de Alquézar), Antonio Dechent (Garrote), Juan Echanove (Francisco de Quevedo), Eduard Fernández (Copons), Francesc Garrido (Saldaña), Ariadna Gil (María de Castro), Enrico Lo Verso (Malatesta), Cristina Marcos (Joyera), Eduardo Noriega (Duque de Guadalmedina), Blanca Portillo (Bocanegra), Unax Ugalde (Íñigo Balboa).
Guión: Agustín Díaz Yanes; basado en las novelas "Las aventuras del Capitán Alatriste" de Arturo Pérez-Reverte.
Producción: Antonio Cardenal y Álvaro Agustín.
Música: Roque Baños.
Fotografía: Paco Femenía.
Montaje: Pepe Salcedo.

Nuevas metas
Había muchas, muchas esperanzas del cine español puestas en este estreno. Un sector que en nuestro país sufre un acuciante problema, que tras muchos debates, nadie se pone de acuerdo en señalar las causas. El resumen generalizado solía ser: "si la gente no ve películas españolas, es poque no son lo suficientemente buenas" (Pajares y Esteso planeando en la mente de algunos cuantos). O porque no tienen un despliegue publicitario y de promoción como ocurre con las películas estadounidense -véase el éxito de Torrente, con Santiago Segura haciendo promoción hasta en los programas de cocina-. Bien, a partir de ahora el cine español se ajusta los machos y se lanza al ruedo de las grandes superproducciones. Llega el Capitán Alatriste.

¿Es sin embargo, el aumento de presupuesto, garantía de aumento de calidad? En buena lógica debería, aunque bastantes cosas hacen de este Alatriste un niño que aunque ya empieza a caminar no puede evitar darse sus primeras tortas contra el suelo. Cabe comenzar diciendo que se ha querido alinear la narración a un modo europeo de hacer cine, distanciándose de las aventuras a lo americano. La lírica y la épica tienen una gran presencia, acunándose de manera perfecta en el aspecto más sobresaliente del film: la ambientación de época, cuidada a cada detalle, mimada por encima de lo normal.

Tras admirar los sublimes escenarios, los personajes quedan en un segundo plano: excepto el omnipresente Alatriste, todos los demás se notan desdibujados, confusos, poco importantes. Interactúan entre sí de un modo muy discreto, circunstancial, desmotivado, como si girasen al ritmo de un guión que necesariamente se ha visto forzado a aunar cinco libros independientes en una película (larga, eso sí). La trama no está clara, no hay conflicto principal que sobrecoja al espectador y sin embargo muchas posibilidades para hacerlo: las relaciones entre la corona, el conde duque de Olivares y la Inquisición, con el capitán de por medio, daban muchísimo más juego.

Y la pregunta lógica es: si de lo que adolece el guión es de sobredosis de argumentos y personajes para no centrarse en ninguno, ¿por qué no se hizo una película que tratara sobre uno o dos libros, en lugar de los cinco? ¿No ven, además la visión comercial que ello supondría? Sería la creación del auténtico "héroe" español cinematográfico y solventaría así la confusión de su historia. Dos pájaros de un tiro.

Se queda en un noble intento de acercar el cine español a nuevas metas, de levantar la mirada y entrar en el juego de los dinerales derrochados en promociones que luego hacen que el cine vaya tan bien... Esperemos que la línea patria se diferencia de la que nos llega de más alla del océano, donde cualquier bazofia se puede digerir con tal de que venga alabada por unos cuantos millones a sus espaldas.

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