. . Año V

   

LOS GAZAPOS EN EL CINE
Samuel Rodríguez

Los gazapos son fallos que el director, el montador o el productor han pasado por alto a la hora de rematar la película, y que el espectador atento y perspicaz puede llegar a captar. La mayoría de éstos suelen ser de continuidad, es decir, escenas que se han rodado en distintos momentos y en las cuales a la hora de visionar la película se nota que algo no encaja (el protagonista no llevaba esas gafas, la puerta del coche antes estaba abierta…)

Sin embargo, existen de otros tipos, como anacronismos (un reloj de muñeca en una película de vaqueros), fallos técnicos (algún miembro del equipo o los equipos tecnológicos aparecen en escena) o incluso gazapos de doblaje. Y es que en un país como España, con una tradición tan arraigada como es la de doblar todo film extranjero que pase por nuestras manos, no podían faltar las pifias que los profesionales del doblaje, como humanos que son, cometen de vez en cuando.

Veamos algunas películas y también algunas famosas series en donde se han cometido algunos de éstos fallos:

En el SEXTO SENTIDO, cuando el niño le comenta a Bruce Willis que una vez le castigaron en el colegio por dibujar un hombre con un cuchillo, añade que “desde entonces sólo pinto amaneceres". En original decía "Desde entonces sólo pinto arco iris", pero se cambió a "amaneceres" para que las palabras concordasen con los movimientos de los labios. Sin embargo, en las tomas del DVD aparecen los dibujos y podemos contemplar perfectamente que son arco iris.

Durante la proyección de CARA A CARA observamos que cuando Sean Archer tiene que demostrar a su mujer que es su marido a pesar de su aspecto, dice: “Mi grupo es “o” negativo, el de Castor Troy es AB”. En inglés el número “0” se puede leer como “zero” o como “ou” (letra “o”). Sin embargo, en castellano jamás se ha oído nunca a nadie hablar de su grupo sanguíneo como “o” negativo.

La comedia romántica DIEZ RAZONES PARA ODIARTE tampoco se libra: Cuando el padre explica a sus hijas los motivos por los que no quiere que vayan al baile, uno de ellos es que podrían acabar como los chicos de “El riachuelo de Dawson”. Esta traducción viene de la serie original Dawson´s Creek, cuya traducción literal sí es efectivamente “El riachuelo de Dawson”, pero que en España adquirió el título de “Dawson crece”. Suponemos que los dobladores no conocían la serie en el momento o quizás aún no hubiera llegado a nuestras pantallas.

 

En EDUARDO MANOSTIJERAS, de Tim Burton, observamos esta especie de gazapo realmente visible por todos: la película original, “Edward Scissorhands”, fue traducida por “EDUARDO MANOTIJERAS”. Sin embargo, durante toda la película se le llama Edward… ¿por qué no Eduardo, viendo la traducción del título?

MÁXIMO RIESGO contiene un gazapo impresionante, quizá debido a que se dobló durante una huelga que hubo en el año 1993. En la discusión en la casa que mantienen Stallone y Turner al principio de la película ella dice: “no querí decir eso”. Da vergüenza hasta escribirlo; por supuesto que la frase correcta era “no quise decir eso”.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. LA COMUNIDAD DEL ANILLO: Cuando acaba el consejo de Rivendel, en el que se decide quienes serán los encargados de acabar con el anillo, a este grupo de personas se les llama “la compañía del anillo”… y ¿por qué, cuando el mismo título indica que debería haber sido “la comunidad del anillo”?

En MALLRATS, cuando Brody se encuentra con Bob y Jay éste hace gestos que más tarde explica Brody que se refieren a “el carcayú”. Realmente la referencia es hacia lobezno, de los X-men, cuyo nombre inglés Wolverine traducido sí quiere decir Carcayú o Glotón, aunque como todos sabemos en España siempre ha sido conocido por lobezno. Si se tiene la suerte de conseguir el DVD, el error está corregido en la versión subtitulada.

Hay otros que son fruto de una mala interpretación en la traducción, como el de LA ROCA. Cuando uno de los militares está manipulando el misil que planea lanzar contra la ciudad de San Francisco, es increpado por otro terrorista sobre cómo lo está haciendo, a lo que el primero responde: “este es mi negocio”. Evidentemente que nadie en castellano anda vociferando cuáles son sus negocios, si no sus asuntos, que es como debería haberse traducido la frase: “this is my business”.


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