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Los gazapos son fallos que
el director, el montador o el productor han pasado por alto a
la hora de rematar la película, y que el espectador atento
y perspicaz puede llegar a captar. La mayoría de éstos
suelen ser de continuidad, es decir, escenas que se han rodado
en distintos momentos y en las cuales a la hora de visionar la
película se nota que algo no encaja (el protagonista no
llevaba esas gafas, la puerta del coche antes estaba abierta…)
Sin embargo, existen de otros tipos, como anacronismos
(un reloj de muñeca en una película de vaqueros),
fallos técnicos (algún miembro del equipo o los
equipos tecnológicos aparecen en escena) o incluso gazapos
de doblaje. Y es que en un país como España, con
una tradición tan arraigada como es la de doblar todo film
extranjero que pase por nuestras manos, no podían faltar
las pifias que los profesionales del doblaje, como humanos que
son, cometen de vez en cuando.
Veamos algunas películas y también
algunas famosas series en donde se han cometido algunos de éstos
fallos:
En el SEXTO SENTIDO, cuando el niño
le comenta a Bruce Willis que una vez le castigaron en el colegio
por dibujar un hombre con un cuchillo, añade que “desde
entonces sólo pinto amaneceres". En original decía
"Desde entonces sólo pinto arco iris", pero se
cambió a "amaneceres" para que las palabras concordasen
con los movimientos de los labios. Sin embargo, en las tomas del
DVD aparecen los dibujos y podemos contemplar perfectamente que
son arco iris.
Durante la proyección de CARA A CARA
observamos que cuando Sean Archer tiene que demostrar a su mujer
que es su marido a pesar de su aspecto, dice: “Mi grupo es
“o” negativo, el de Castor Troy es AB”. En inglés
el número “0” se puede leer como “zero”
o como “ou” (letra “o”). Sin embargo, en
castellano jamás se ha oído nunca a nadie hablar de
su grupo sanguíneo como “o” negativo.
La comedia romántica DIEZ RAZONES PARA
ODIARTE tampoco se libra: Cuando el padre explica a sus hijas
los motivos por los que no quiere que vayan al baile, uno de ellos
es que podrían acabar como los chicos de “El riachuelo
de Dawson”. Esta traducción viene de la serie original
Dawson´s Creek, cuya traducción literal sí
es efectivamente “El riachuelo de Dawson”, pero que
en España adquirió el título de “Dawson
crece”. Suponemos que los dobladores no conocían
la serie en el momento o quizás aún no hubiera llegado
a nuestras pantallas.
En EDUARDO MANOSTIJERAS, de Tim Burton, observamos
esta especie de gazapo realmente visible por todos: la película
original, “Edward Scissorhands”, fue traducida por
“EDUARDO MANOTIJERAS”. Sin embargo, durante toda la
película se le llama Edward… ¿por qué
no Eduardo, viendo la traducción del título?
MÁXIMO RIESGO contiene un gazapo impresionante,
quizá debido a que se dobló durante una huelga que
hubo en el año 1993. En la discusión en la casa
que mantienen Stallone y Turner al principio de la película
ella dice: “no querí decir eso”. Da vergüenza
hasta escribirlo; por supuesto que la frase correcta era “no
quise decir eso”.
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. LA COMUNIDAD
DEL ANILLO: Cuando acaba el consejo de Rivendel, en el que se
decide quienes serán los encargados de acabar con el anillo,
a este grupo de personas se les llama “la compañía
del anillo”… y ¿por qué, cuando el mismo
título indica que debería haber sido “la comunidad
del anillo”?
En MALLRATS, cuando Brody se encuentra con
Bob y Jay éste hace gestos que más tarde explica
Brody que se refieren a “el carcayú”. Realmente
la referencia es hacia lobezno, de los X-men, cuyo nombre inglés
Wolverine traducido sí quiere decir Carcayú o Glotón,
aunque como todos sabemos en España siempre ha sido conocido
por lobezno. Si se tiene la suerte de conseguir el DVD, el error
está corregido en la versión subtitulada.
Hay otros que son fruto de una mala interpretación
en la traducción, como el de LA ROCA. Cuando uno de los
militares está manipulando el misil que planea lanzar contra
la ciudad de San Francisco, es increpado por otro terrorista sobre
cómo lo está haciendo, a lo que el primero responde:
“este es mi negocio”. Evidentemente que nadie en castellano
anda vociferando cuáles son sus negocios, si no sus asuntos,
que es como debería haberse traducido la frase: “this
is my business”.
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