. . Año V

   

Aranda: “Tirante el Blanco fracasó porque no se pueden hacer peor las cosas en una película”
Gerard A. Cassadó

Tras la rueda de prensa, “Cantabria Confidencial” tuvo la oportunidad de charlar con su director, Vicente Aranda. Tras una larga rueda de entrevistas con distintos medios, Vicente mostraba un evidente cansancio (lógico teniendo en cuenta sus 82 años), pese a lo cual nos atendió con gran consideración. Juntos, realizamos un breve repaso a su carrera que hasta el momento nos conduce al estreno de “Canciones de amor en Lolita’s Club”.

Cantabria Confidencial: Cada proyecto es especial, ¿Qué tiene de especial para usted “Canciones de amor en Lolita’s Club”?,¿Qué le queda en el recuerdo al pensar en la película?

Vicente Aranda: Bueno, lo que me queda preferentemente es mi relación con los actores que ha cambiado, que es distinta, y que significa justamente una actitud que a partir de ahora tendrá que cambiar también, porque me han tomado por sorpresa. Ahora los actores traen al rodaje un personaje mucho más trabajado que antes.

C.C. : Uno de los temas recurrentes en sus películas suele ser el poder destructor que tiene el amor en la gente. Cuando uno se ciega por la pasión acaban sucediendo verdaderas tragedias. Podemos recordar a Maribel Verdú en “Amantes” o a Leonardo Sbaraglia en “Carmen”, por ejemplo. ¿Cómo se traduce esto en “Canciones de amor en Lolita’s Club”?

V.A. : Bueno yo quería en todo caso decir, en esos casos que tú has mencionado, que la pasión es algo irrenunciable, y que es un equivalente de la angustia, que también es irrenunciable. Si uno no se angustia en este mundo que vivimos o si uno no tiene una pasión, en cierto modo se le considera un disminuido. El que lo ha pasado, el que ha sobrevivido a una pasión, piensa que los que no lo han pasado son seres incompletos.

C.C. : Tras realizar en sus últimos tres proyectos tres films de época, ¿qué le ha empujado a retornar al presente?

V.A. : Simplemente que me ofrecieron una película que era del presente, y me pareció muy bien, me pareció como un descanso. Y también fíjate que en una película actual, tal vez se pueda ser más indagador, con tendencias de averiguación más claras. Tal vez porque influye el hecho de que el espectáculo es caro y en películas de época siempre hay algo de espectáculo. En cambio en una película actual parece que todo es más barato. Entonces puedes atreverte a ser un poco más de vanguardia que en una película cara.


C.C. : ¿Se siente cómodo pues en ambos ambientes?

V.A. : Es que lo que importa es donde tiene uno que sumergirse. Si te tienes que sumergir en el siglo XVI pues es una cosa, si te tienes que sumergir en un puti-club pues es otra, pero no cambia mucho. Lo único que es más tranquilizador rodar lo actual porque si aparece un coche por el fondo que no esperabas pues no pasa nada.

C.C. : ¿Por qué cree que su última película de época, “Tirante el Blanco”, no funcionó como se esperaba?

V.A. : Porque no se pueden hacer las cosas peor de cómo se hicieron. Estrenarla en una Semana Santa es la peor época del año. Se estrenó en Semana Santa, en un Viernes Santo, cuando la gente se ha dispersado por ahí, se ha ido a tomar el sol ya… no sé. Y luego porque es una película que yo no pude terminar y llegó un momento en que me harté de ella y dije: “bueno, vale, de acuerdo, que la estrenen de una vez, pero a mí que no me hablen más de esta película”

C.C. : No está nada satisfecho con el resultado…

V.A. : En absoluto, en absoluto.

C.C. : ¿Cree que pudo influir el hecho de que los protagonistas tampoco eran rostros muy conocidos para el público, caso de Esther Nubiola o Caspar Zafer?

V.A. : No. Yo creo que estaban bien, que daban de sí y daban lo que se necesitaba para esos papeles. La dificultad estaba en otro sitio, estaba en el productor, que no sabía qué película tenía entre las manos y además todo lo que hacía dañaba la película. No sé, es una película que una semana antes de terminarla dijeron que se había acabado y no se había acabado, entonces para acabarla (acabarla mal) hubo que esperar cinco meses me parece, cinco meses rodando los fines de semana, pues el equipo se había dispersado y era muy difícil, casi imposible, reunirlo.

C.C. : El hecho de contar con Eduardo Noriega en “Canciones de amor en Lolita’s Club” parece al menos una garantía para la taquilla…

V.A. : Ojalá.

C.C. : Yo creo que sí.

V.A. : Yo no lo sé. También hay quien dice que no hay actores que hagan películas sino películas que hacen actores.

C.C. : La verdad es que hemos visto a Eduardo en uno de sus mejores papeles.

V.A. : Bueno, es un desafío que él ha aceptado con muy buen ánimo y que hemos afrontado hasta el final.

C.C. : Y Flora Martínez está estupenda también; se ha hecho muy bien con su personaje.

V.A. : Es que Flora es muy buena actriz realmente.

C.C. : Para alguien con una carrera tan larga y prestigiosa como la suya, ¿son importantes los datos de recaudación de una película, o uno se queda más con la sensación interior de haber hecho un buen trabajo?

V.A. : Yo esta película la he hecho para que tenga éxito, entonces me defraudaría mucho si no lo tuviese. Ahora, no espero tampoco que sea una cosa estupendísima, pero tiene que tener un determinado nivel. Tiene que tener una acogida razonable.

C.C. : Estamos muy lejos de los tiempos de “Fata Morgana”, de la Escuela de Barcelona y de aquello de “si no nos dejan hacer Víctor Hugo, haremos Mallarmé”…

V.A. : Bueno, es que estaba la censura de por medio y eso ya pasó. Afortunadamente ya pasó.

C.C. : ¿Y que ha quedado de aquel Vicente Aranda?

V.A. : Bueno, pues ha quedado un resto, que es la convicción de que la vanguardia es necesaria en las películas. Lo que pasa es que, como dice Hitchcock, la vanguardia es necesaria pero no debe notarse, porque en cuanto el público nota la vanguardia se va.

C.C. : Y ya para finalizar, ¿qué cine actual le gusta a Vicente Aranda, el de los directores emergentes, o es usted el que se refugia en los dvd’s para no abandonar los clásicos?

V.A. : A mí me gusta especialmente el giro que he notado en el cine americano, que se ha vuelto otra vez político y moral. La película “El Buen Pastor” de Robert De Niro me ha sorprendido. Que De Niro utilice su influencia, la comercialidad que él por imagen tiene, para hacer un producto de este tipo que tiene una base moral y política importante me parece excelente. Y en este sentido también destacaría a Clooney, por ejemplo.

C.C. : Bien, pues por nuestra parte ya estaríamos. Muchas gracias por su atención.

V.A. : Gracias a vosotros.


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