. . Año VIII

 

La coherencia del PP
Víctor GIJÓN

Imposible negar coherencia al PP cuando exige la celebración de elecciones anticipadas. Otra cuestión es que sea cierto, como afirman, que cambiar de gobierno solucionaría de la noche a la mañana todos los problemas. Está por ver, no obstante, que las urnas les dieran los votos que las encuestas les auguran. Pero el partido liderado por Mariano Rajoy se ve cabalgando directo a La Moncloa, sostenido en una única estrategia: la de cuanto peor (España y/o Cantabria) mejor (electoralmente para ellos).

Los tropezones del Gobierno se lo están poniendo fácil. A estas alturas ya nadie duda de que tras el semestre de la presidencia española de la Unión Europea habrá remodelación del Gobierno. El modelo de nuevo ministro que busca Zapatero es Pepe Blanco. Tiene sentido lo que hace y lo explica bien. Y, además, no rehuye la toma de decisiones difíciles. Ejemplo claro de ello es el conflicto de los controladores aéreos. Ningún gobierno de la democracia se había atrevido con esa casta privilegiada, los únicos trabajadores que imponían a su empresa, Aena, las condiciones de trabajo y no viceversa. Es más, el PP, siendo ministro de Fomento Francisco Álvarez Cascos, les redujo la jornada laboral para que ganaran más al hacer horas extraordinarias. De ahí los sueldos que superan los de un catedrático de Universidad o los de un ministro del Gobierno de España.

Pero a Blanco no le siguen buena parte de sus compañeros del Consejo de Ministros. Algunos tienen demasiada prisa por acudir a los medios de comunicación para contar medidas que todavía están en discusión y otros ponen negro sobre blanco decisiones que en menos de 24 horas rectifican. No descarto tampoco que se estén dando algunas batallitas internas, por mor de egos demasiado sobrados, y todo ello sin que Zapatero ponga orden. Y luego están los ministros que actúan después de leer ciertos periódicos y lo que dicen de ellos o sobre determinadas medidas de su departamento.

Hasta hace bien poco era el PP, su cúpula dirigente y en particular Rajoy, quien no hacia su agenda política sin consultar a sus oráculos periodísticos: Pedro J. Ramirez y El MundoFederico Jiménez Losantos y la COPE. Este locutor y la radio de los obispos han perdido fuerza e influencia en Rajoy, pero no en Esperanza Aguirre y la extrema derecha popular. El otro gran periódico de la derecha, el ABC de los vascos de Vocento, no acaba de llenar el vacío de la COPE en el corazón del presidente popular, pero es determinante en las ideas y propuestas de algunosde sus dirigentes del PP.

Pero también algunos ministros socialistas han caído atrapados en la redes de la prensa enemiga –¿si Zapatero lleva a la oración de marras a Pedro J., qué pero poner a que los ministros acudan en tropel a El Mundo para desvelar sus planes?-- y de la que era amiga hasta que se cerró el grifo del dinero y los favores. El caso de El País es paradigmático. El proceso de alejamiento del Gobierno socialista es tan visible que empieza a notarse en las ventas y en la sección de cartas al director. Mantienen ciertas compensaciones, como seguir denunciando los casos de corrupción en el PP, que los medios de la derecha silencian, o intentando que el juez Garzón no caiga a manos de jueces talibanes, con pasado de extrema izquierda, que dan pábulo a las falsas acusaciones de organizaciones de extrema derecha, tras las que se encuentra el PP, dispuesto a dar una lección definitiva al magistrado que tuvo la osadía de vincularles con el caso Gürtel. Pero en las cuestiones importante, en las cosas de comer, pongamos que hablo de trabajo, del paro, de la marcha de la economía, el diario del Grupo Prisa, y en menor medida la SER, están siendo críticos más allá de lo razonable.

Similar sumisión mediática del poder político se da en Cantabria. El Gobierno, casi todos sus consejeros, están haciendo un indecoroso paseíllo por las instalaciones del diario vasco de mayor tirada en Cantabria, pomposamente definidas como instalaciones multimedia. Me cuentan que no les han enseñado la sala de rotativas, toda vez que esa actividad ha sido trasladada, personal incluido, a una empresa privada, propiedad de los vascos de Vocento, dueños al cien por cien de El Diario Montañés, y que está situada en Zamudio, que como todo el mundo sabe pertenece a la provincia de Vizcaya y no a Cantabria.

El Diario intenta marcar la agenda política a los consejeros que se dejan y a los que no se dejan les ignora. Hagan un pequeño ejercicio y saldrán de dudas. Díganme que consejero y/o consejera no ha salido en ninguna fotografía la pasada semana a pesar de haber dado razones de sobra para ello. Luego hay pequeños gestos que tienen su importancia. Así, en la serie de entrevistas a líderes políticos regionales, la del presidente del Gobierno, Miguel Ángel Revilla, y la del presidente del PP, Ignacio Diego, las hace, con el cariño que acostumbra, el director adjunto del periódico.  A la vicepresidenta del Ejecutivo y líder de los socialistas cántabros, Lola Gorostiaga, la entrevista se la hace un subdirector que, además, dedica el 80% de sus pertinentes y algunas impertinentes preguntas a tratar asuntos internos del PSOE y no  los temas del Gobierno.

No me extenderé mucho más en el análisis de las técnicas informativas, o de desinformación masiva, que practica el citado rotativo, aunque esta semana, por ejemplo, quepa destacar queno mereció ni una sola línea la visita a una de las obras que paga la consejería de Obras Públicas en Santander, concretamente la calle Inés Diego del Noval,  en el barrio de Cueto, donde el ejecutivo que margina y persigue a Santander está invirtiendo casi 4 millones de euros. Y eso que la visita del consejero Mazón se hizo en compañía del alcalde Iñigo De la Serna. De la polémica sobre quien paga la publicidad del Racing mejor ni hablar. Tampocode que portavoces interinos socialistas acudan a las páginas de El Mundo en Cantabria y les den doble página a cambio de poner verde a su antecesor en el cargo.     

Pero en Cantabria somos así. El Gobierno regional y los partidos que le apoyan son concientes --y si no que se pregunten a Del Olmo, Oria y Marcano-- de que el Diario ha optado por cargarse al Gobienro de coalición. En la Albericia ya tienen elegida pareja de baile para la próxima legislatura. El diario vasco más vendido en Cantabria huele la sangre de una coalición en horas bajas, sobre todo por la influencia de la situación nacional, y va a explorar la posibilidad de ayudar al PP en su titánica tarea de lograr la mayoría absoluta. Si el objetivo se cumple pasará larga factura y si no se logra siempre podrá volver a pasar el platillo consejería a consejería, ora socialista, ora regionalista, argumentando que lo suyo es la información y no la política (entre elecciones).

Mientras tanto en las próximas semanas se acelerarán las arengas periodísticas. Los medios de la derecha seguirán especulando con la posibilidad de elecciones anticipadas, petición hecha a la gallega por Rajoy cuando parecía  inminente que los sindicatos convocaran la huelga general, pero que pierde fuerza tras el principio de acuerdo del pasado viernes en La Moncloa, en la reunión convocada por Zapatero con sindicatos y empresarios.

Lo de presentar una moción de censura, tal como ha dado a entender la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, es una liebre mecánica para distraer a los más hooligans, pero muy poco acertada. La lenguaraz dirigente popular --recuérdese su acusación de espionaje la Gobierno, hecho que la llevará, finalmente, ante la justicia-- ya se ha visto desmentida. Y es que en las filas populares aún se recuerda con pánico la aventura censora de Antonio Hernández Mancha, empitonado por Felipe González, y eso que el efímero presidente del PP presentó un programa alternativo, algo que dudo esté en condiciones de hacer Rajoy.

El PP actual no tiene opinión fundada sobre casi nada. En la inmensa mayoría de las ocasiones se define en contra, pero no dice que haría si estuviera en su mano el Gobierno, cuando no se quita de en medio con el argumento de que es al Ejecutivo al que le corresponde tomar las decisiones. De acuerdo. Pero ello no excluye conocer qué alternativas ofrece la oposición.  Claro que en la estrategia del todo vale dejar ver lo que uno piensa no cotiza electoralmente. Por ello no presentará nunca la moción de censura que, en la Constitución española, establece que debe ser constructiva, con candidato y programa alternativo.

El convencimiento de Rajoy de que los errores del Gobierno le llevarán a La Moncloa desaconseja cualquier otra actuación que no sea esperar, mientras disimuladamente se ponen más y más piedras en el camino para que el Ejecutivo tropiece. Aunque al universalizar la máxima de que habla que me opongo termine por dar lamentables espectáculos. Que el PP que malversó dinero público --lo dice el Tribunal de Cuentas-- para lograr que el Congreso de Estados Unidos le diera una medalla a Aznar, critique la invitación de Obama a Zapatero, es patético. E indignante la acusación al presidente de preferir viajar a Washintong en lugar de acudir a recibir el cuerpo del soldado muerto en Afganistán, realizada por el partido cuyo gobierno metió a 62 militares en un ataúd volante (Yak 42) para ahorrarse dinero y luego repatrió con prisas sus cadáveres sin respeto alguno a las familias para poder celebrar un mediático funeral de Estado.   

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