La Secretaría General de Pesca Marítima ha
invertido 322 millones de euros en la elaboración
de un proyecto piloto para mejorar la competitividad del
sector conservero español frente a países
terceros, adjudicado a ANFACO y en el que han participado
18 empresas conserveras españolas pertenecientes
a Galicia, Cantabria, Asturias y Andalucía. El secretario
general de Pesca Marítima
(MAPA) y presidente del FROM, Juan Carlos Martín
Fragueiro, presentó hoy en Vigo las conclusiones
de este estudio, denominado "Proyecto Piloto para
el establecimiento del un Plan de Calidad y seguridad para
la Comercialización
de los Productos de la Pesca en Coserva: Trabajos y Conclusiones",
celebrado en las dependencias de ANFACO-CECOPESCA.
Este proyecto que ha sido desarrollado en un plazo de dos
años, se enmarca dentro de la serie de experiencias
piloto que el FROM, dependiente del MAPA acomete en apoyo
al sector pesquero. Martín Fragueiro explicó que
el estudio pretende servir de vehículo impulsor
para que las empresas participantes --principales beneficiarios--
pueden aprovechar
la experiencia adquirida, que además quedará recogida
en una serie de manuales.
El secretario general de Pesca Marítima advirtió sobre
la "creciente amenaza" que representa la emergencia
de países terceros, con costes de producción
inferiores "que obligan al sector español a
una mejora continua de la calidad para mantener su competitividad." Martín
Fragueiro indicó que la
idea es que este proyecto sea aplicado en todas las empresas
de la
industria conservera y recordó a los empresarios
de este sector que España cuenta con una partida
de 2.000 millones de euros para inversiones en I+D+i destinadas
a la mejora de canales de comercialización y ciclos
productivos.
BUENA SALUD DEL SECTOR
Un estudio previo realizado en 2003 puso de
relieve la necesidades del sector español integrado
por 147 empresas activas, que genera 15.000 empleos y producen
280.000 toneladas de conservas con valor económico
de 844 millones de euros. A esta cantidad hay que sumar
más de 11.000 toneladas de semiconservas de anchoa
con una facturación de 75 millones de euros al año.
Este proyecto piloto ha estudiado las necesidades de la
industria
conservera española en cuatro áreas:
calidad y seguridad alimentaria, innovación y desarrollo
tecnológico, medioambiente y mercados.
El secretario general de Anfaco, Juan Vieites, explicó que
el estudio marca "uno de los hitos más importantes" de
la entidad en los últimos dos años ya que
los aspectos estudiados con las 18 empresas del sector
han sido plasmados en 17 acciones específicas "que
supondrán un impulso importante para las conservas
españolas". Así, explicó que
el sector goza de "muy
buena salud" y "muy buena acogida" en el
mercado español que actualmente absorbe el 50 por
ciento de la producción nacional con una media de
6 kilogramos de conservas por habitante y año. Para
Vieites, la marca y el precio marcan un diferencial y es
necesario aplicar la innovación
tecnológica
para dar al consumidor lo que desea incluir en sus hábitos
alimentarios
EJES DE INVESTIGACIÓN
Las conclusiones del estudio indican que la
conserva española
está cada vez mejor posicionada en el mercado. Para
comprobarlo se ha realizado un estudio para conocer la
imagen que tienen los consumidores y sus preferencias y
otro estudio de identificación de mercados objetivo
para la exportación. En cuanto a la seguridad y
calidad alimentaria se han evaluado los procesos productivos
de
las 18 empresas
participantes
en esta experiencia, se ha estudiado la viabilidad de nuevas
tecnologías de producción y se han realizado
auditorías higiénico-sanitarias en todas
ellas.
Además, en el apartado de Innovación y Desarrollo
Tecnológico se han formado nuevos productos en conserva
a base de pez espada, trucha, bacaladilla y choco y estudios
de aplicación de sistemas de conservación
alternativos que darán lugar a nuevos productos
pasteurizados por calor y presión. Por último
en materia de medioambiente, se ha trabajado en la implantación
de un sistema de gestión
medioambiental en las 18 empresas participantes y se ha
estudiado la posibilidad de valorización de las
aguas de cocción y se ha editado una guía
para la gestión de los principales aspectos medioambientales
de la industria conservera.