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El
protagonismo de la COPE
(EDITORIAL
DE CONFICRÍTICO)
No, no somos partidarios de algunas de las cosas
que se dicen en la Cadena de Ondas Populares, la Cope
episcopal. Muchos obispos, nos consta, tampoco. Están en
el lío de preferir oyentes -así, con esos grados
de demagogia y populismo, cualquiera- a la concordia entre los
españoles, al equilibrio y... a la verdad.
Lo cual no quiere decir que en la Cope,
donde sistemáticamente ignoran toda opción que no
sea la suya o las suyas -en esto coinciden con la Ser,
aunque lejos de nosotros equiparar a una y otra; lo de algunos
programas de la Cope simplemente no tiene parangón
posible-, no tengan derecho a existir. Las amenazas de bomba que
parece que han recibido en la redacción de la emisora madrileña
es, lisa y llanamente, inaceptable.
Aunque no creamos que la libertad de expresión
cubra todo tipo de difamaciones, descalificaciones, insultos y
medias verdades, por no decir mentiras completas. A nosotros,
que Jiménez Losantos haga lo que hace
nos parece, sin más, mal. Esta misma mañana, sin
ir más lejos, se ha declarado a favor de la campaña
de boicot contra los productos catalanes; ha incitado a sus oyentes
a seguirla y ha hecho aún más: ha dicho que Zapatero
es un prevaricador por impulsar las limitaciones de emisiones
publicitarias en TVE para, según
él -y según otros como él- "favorecer"
a Canal 4 y el Grupo Prisa.
Como si toda la publicidad que actualmente se emite en TVE
fueran a parar al nuevo canal televisivo de Sogecable
(Prisa) de manera irremediable.
¿En qué están pensando los
servicios jurídicos del Estado y la fiscalía? ¿Hasta
cuándo van a permitir que un día sí y al
otro también se profieran calumnias, injurias y mentiras
desde la cadena radiofónica de los obispos. Por cierto,
ellos deberían de ser los primeros en parar los pies a
quien desde hace ya demasiado tiempo demuestra tener una conducta
que nada tiene que ver con la moral. Y si FJL cree sinceramente
que ZP ha prevaricado, o seda, ha cometido un delito, que lo denuncie
en un juzgado. Pero claro, en las instancias judiciales hay que
presentar pruebas de las acusaciones que se hacen, y en los micrófonos
de la Cope no.
Hoy contamos que Carod Rovira
ha pedido a Maragall que actúe judicialmente
contra la estrella de la Cope. Hay despachos de abogados
que escuchan diariamente, y con mucha atención, todo lo
que dice Jiménez Losantos. Ellos sí que se están
preparando por si en algún momento han de actuar en defensa
de sus clientes. Por algo será.
Que en algunos programas de televisión se
lleven a 'jimeneslosantistas' como Villa para
descalificar 'ad hominem' y presentar un panorama falso de lo
que es España nos parece también muy mal, porque
el share no lo justifica todo. Desgraciadamente, vivimos tiempos
de falta de moderación, tiempos de blanco o negro, sin
colores ni matices. Tiempos en los que unos políticos piensan
que lo hacen todo bien desde el Gobierno y otros, desde la oposición,
dicen que todo se hace mal. Y ni una cosa ni otra. ¿Por
qué, ante este panorama, no surge un partido de centro,
de la moderación, de la tolerancia, como lo fue la UCD
de los mejores tiempos? ¿No estamos, dicen, ante una segunda
transición? La coyuntura es diferente, los vicios están
demasiado arraigados, los intereses excesivamente creados...
En el mundo de la información estamos mal,
muy mal. Hay que regenerar muchos usos y costumbres. Lo que también
es aplicable a la política. La crispación ha vuelto
a enseñorearse del panorama nacional. Demasiado fácil
culpar solamente a Zapatero o a Maragall. O a los más extremistas
del PP, o a los nacionalismos irredentos: los medios tenemos también
mucha culpa en lo que está pasando. Por eso no nos gusta
la exacerbación, el tono mitinero, de la Cope.
En los países anglosajones, tan admirados por todos (dicen),
sería imposible un periodismo así. Ya no es solamente
cuestión de ética, sino de estética. No es
sólo que estén agrupando a una ultraderecha que
no existía, sino que se hacen llamamientos a los peores
sentimientos colectivos y a los viejos demonios de la intolerancia,
la sal gorda y la arbitrariedad. Nosotros, en todo caso, no podemos
renunciar a decir lo que pensamos y sentimos, que creemos que
coincide con lo que piensa y siente una mayoría de españoles.
Les recordamos que el lunes y el martes 'desertamos' de sus correos
electrónicos. No es por nada; no queremos colapsarlos,
pues en esas fechas raro será el caso de quien los descargue
de sus servidores para consultarlos. Pero seguiremos trabajando
para traerles una información sólida, diferente,
que vaya más allá que los demás. Un día
más, gracias por acompañarnos en este viaje apasionante.
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