. . Año III

Cava, Catalán por favor
Javier GÓMEZ-ACEBO

Supongo que las guerras son siempre iguales, las promueven los insensatos e irresponsables y las pagan los inocentes.

La última guerra que vivimos los españoles es la guerra al cava (al corcho extremeño, al cristal riojano, etc. porque hoy todos los productos son iguales; en cada sitio se produce una pieza, la globalización es así). Seguramente alguien creyó que la idea del boicot obligaría a la retirada del Estatut, e incluso a que dejaran de hablar esa lengua tan molesta que no entendemos los castellanos. Los daños colaterales, como en toda guerra, ni se evalúan a priori, ni se calculan a posteriori.

Decía un dirigente batasuno hace unos meses; que ya se sabe, “que en las guerras siempre mueren inocentes”, así justificaba los últimos asesinatos de la banda. No pretendo comparar los hechos, solo la forma de pensar. La culpa es siempre de las víctimas, sean mujeres violadas, asesinados vascos, o productores catalanes de cava, como en este caso.

Difícil va a tener Rajoy, borrar la imagen de que el boicot ha nacido desde las filas de su partido, difícil porque es el principal beneficiario del sentimiento anticatalán que recorre el país y lo de soplar y sorber al mismo tiempo no está al alcance de cualquiera. Ya se que estuvo en San Sadurny, pero no creo que convenciera a nadie de que no había ido solo a hacerse la foto. La estrategia de la PrisPación; tiene un recorrido y una finalidad y seguramente pasa por perder Cataluña para siempre, por ganar y mantener las tierras castellanas por decirlo en términos idiomáticos. Pero hablando de perder, perdemos todos, estamos perdiendo la concordia y el respeto que presidió la transición. La estrategia de la bronca y el insulto parece que en términos de encuesta electoral es prometedora, y como el fin justifica los medios, sin género de duda el insulto se ha instalado en el Congreso.

Afortunadamente la sociedad está dando muestras de mayor sensatez que algunos de sus dirigentes. Históricamente los grandes conflictos políticos van siempre acompañados de grandes conflictos sociales. Si aplicamos el termómetro de la conflictividad social, la salud política en España es óptima, pero si prestamos los oídos a algunos portavoces políticos y mediáticos, no sabemos que va a llegar antes, si la disolución del estado en una anarquía tribal y autonómica o la disolución de la sociedad y la familia, en un concupiscente frenesí sexual en el que Sodoma y Gomorra serían bagatelas comparado con lo nuestro. Yo, por más que me esfuerzo en buscar los indicios, las expresiones de esa grave crisis que “tales augures” profetizan, no consigo ver nada de ello.

La grave crisis moral que pronosticaban los profesionales del incienso y el latín el 18 de junio, está por llegar, seguramente agazapada, presta a dar el golpecito de gracia a la civilización occidental, que al parecer representan ellos. Supongo que será porque es invierno, hace frío y los hábitos sexuales son más severos. Pero sinceramente, yo lo que sigo viendo es que los mejores anuncios televisivos siguen utilizando el reclamo erótico de la especie, la lencería del 31 de diciembre sigue siendo roja, el monarca absoluto de los españoles, es el Corte Inglés y la noticia más esperada, el comienzo de las rebajas.

jaracebo@hotmail.com

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