. . Año VI |
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La
burbuja inmobiliaria No se yo cuantas de mis meditaciones expuestas en los artículos sobre la Vivienda que escribía en esta misma sección hace 5 años eran acertadas y pueden continuar en vigor. Desde luego, de lo que no puedo presumir es de haber calculado hasta donde podría llegar la burbuja. Comentaba yo en aquellos artículos que de la fiesta de la construcción nos estábamos beneficiando todos, y que ese era uno de los motivos por los que era difícil frenar la espiral. (Jóvenes e inmigrantes a parte por supuesto). Todo el mundo era feliz con lo que se había revalorizado un piso, y la frase más corriente en España era la de “pues mi piso ya vale tanto”, y lo tasábamos en una eurobillonada sin que se casi nadie se parara a pensar en dónde estaba el truco. Nos parecía lógico y natural que nuestra vivienda se cuadruplicara de precio, sin mérito nuestro. Ese enriquecimiento colectivo sin intervención nuestra, era como el maná del desierto y pese a ese enriquecimiento, todavía nos quedaban fuerzas morales para demonizar a las constructoras, sin darnos cuenta de que la transferencia de valor actúa en la economía social como el principio hidrostático de los vasos comunicantes. Con lo que no se contaba en esa juerga era con la propia administración, que paradójicamente era una de las principales beneficiarias de la locura inmobiliaria. Si en Cantabria que es una Comunidad con relativa poca dependencia de la construcción, aunque el contagio de la crisis sea el mismo, es de suponer que la caída de las ventas va a afectar a la liquidez de las finanzas del Gobierno, en las Comunidades que dependen del ingreso de las transmisiones, mucho me temo que la situación va a ser caótica. Si la gallina de los huevos de oro, se muere, no creamos que va a afectar solo los inmigrantes que se vayan al paro. En el ciclo de la construcción, directa o indirectamente, mucho me temo que estamos casi todos, por esa transferencia de valor a la que aludía más arriba. Ciertamente unos más que otros. No voy a decir que los todopoderosos notarios o registradores se vayan a arruinar, pero en comparación con lo que tenían, seguro que van a llorar bastante. Y en esas Comunidades Autónomas en las que el sarpullido de la construcción ha inundado playas y montañas con miles y miles de viviendas y las transacciones de todo ello, primera, segunda y tercera mano, suponían ¿un goteo constante?, que goteo, chorro, del 7% que encajaba (de caja) directamente la Administración de turno y facilitaba todo tipo de políticas de gasto, ¿quién va a pagar la crisis?. Todo eso ha desaparecido de manera que mucho me temo que en los próximos meses, empezaremos a oír cosas pintorescas a cerca de quien tiene que pagar la recesión. Es posible que veamos que en la alegría de las transferencias a la grillera autonómica, la sopa no le llegue al caldo a algunas, si se les seca el grifo de las transmisiones. Estoy por creer que en todas esas costas de oro mediterráneas, ser alcalde o concejal de obra, que era la mayor meta o ambición de los advenedizos de todos los pelajes, va a perder su atractivo. Al fin y al cabo, si no va a haber maletines, tampoco merecerá la pena el esfuerzo. ¿Veremos a Paco el Pocero pidiendo solidaridad?, o ¿solamente pedirá un trasvase para esas 10.000 viviendas que construye en el secarral manchego? La verdad es que mucho antes que
los EEUU nos exportaran
la crisis, ya sabíamos la que se avecinaba, pues la huída
de las grandes constructoras a las industrias energéticas, como
vimos que se producía hace unos meses, fue el mejor presagio
de lo que iba a suceder. Las “ratas
abandonan el barco” se llegó a titular
en algunos periódicos, pero ya era tarde para casi todos y en
esto casi todos significa casi todos, pues aunque se ha demonizado a
los constructores, la mayoría de ellos son además de unos
más en el engranaje y piezas insustituibles en nuestra economía,
en la mayoría de los casos, víctimas, como todos, del
inexorable mercado. Aquí casi “todos”
son aquellos que han creído, el tiempo nos dirá sin con
razón o sin ella, que el mejor sitio para depositar el ahorro
era en vivienda. El tiempo nos dirá si el propietario ha perdido
solamente liquidez o liquidez y valor. Si entre telediario y telediario
hemos sufrido una especie de corralito, pues no podemos vender las casas
y disponer del ahorro o una devaluación y corralito a la argentina
también, pues no podemos vender y además vale mucho menos,
porque la transferencia de valor se produce lo mismo al alza que a la
baja. |
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En libertad
//// Se
dice se cuenta //// Con
firma
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