Estaba esperando las reacciones
políticas a la nueva situación que plantea la
ruptura oficial del 'alto
el fuego permanente' de ETA
-el 30 de diciembre de 2006 se concretó la oficiosa en
Barajas-, para terminar de formarme una composición de
lugar. Y tenía la esperanza, con toda sinceridad, de
que podía ser distinto al que pudiera intuirse o a los
avances que hacían algunos medios de comunicación.
Pensaba así por la gravedad que se desprende de los hechos
informativos relatados. Pobre de mi, ingenuo de mi.
Una vez conocidas las primeras valoraciones de
los líderes políticos, quisiera expresar en primer
lugar mi máximo apoyo, como ciudadano, al Gobierno de
España que encabeza el presidente José
Luís Rodríguez Zapatero. Tiempo habrá
de conocer los detalles del fracasado proceso, pero hoy, para
la mayoría de los españoles, es el día
de la unidad de todos los demócratas. Los que no se unen
a este mensaje de apoyo al Ejecutivo, no se pueden hacer llamar
demócratas, así de sencillo.
Quisiera además instar a las instituciones
públicas, a realizar un llamamiento a la ciudadanía
para que en las próximas horas, antes de que comience
un nuevo chantaje de la banda terrorista ETA - 00.00h del día
6 de junio -, todos los españoles y demócratas
de bien salgan a la calle a gritar de forma unánime "No
a ETA. No a la violencia. Si a la paz en el País Vasco".
Creo que no es necesario esperar a que caiga el primero.
Me gustaría que ese mensaje/lema de una
hipotética manifestación en contra de ETA, pudiera
ser consensuado entre los dos principales partidos de España
- PSOE y PP -
y secundado por el resto de fuerzas democráticas. Pero
lamento los primeros indicios de que algo así, tan lógico
y normal en otros escenarios semejantes planteados a lo largo
de nuestra historia democrática, no vaya a ser posible.
La unidad es imposible, porque el PP vuelve a
rechazarla conscientemente. ¿Cómo puede ser que
lleguen mensajes de solidaridad con el Gobierno de España
desde Francia -Sarkozy- o desde la Unión
Europea, y no desde el principal partido de la oposición
en España? Pues hasta aquí hemos llegado lamentablemente.
Con un vomitivo discurso que ha ido 'in
crescendo' a lo largo de este 5 de junio,
el PP ha vuelto a demostrar que pierde el culo por un puñado
de votos y que carece de sentido de Estado alguno.
Analizadas las declaraciones de los populares
no hay otra conclusión. Desde el peor ex secretario de
Seguridad de España, Ignacio Astarloa
- aludiendo, al primer bote, a primera hora, a lo disparatado
que sería un gobierno del PSOE en Navarra que cuente
con el apoyo de la legal, no lo olvidemos, Nafarroa
Bai -. Siguiendo por la asquerosa necesidad
de Zaplana de hacer oposición al Gobierno con la política
antiterrorista - repetición de la trilogía argumental
que une ANV, De Juana Chaos y Fiscalía
General- . Continuando por la desbordante hipocresía
de Rajoy, que lo único que es capaz
de desear un día como hoy es que el Gobierno se retrate
con un pronunciamiento de rectificación a su política
antiterrorista. Y terminando por el nauseabundo revanchismo
e inoportunismo político de Ignacio Diego,
que ha sido capaz de culpar a Zapatero de que los españoles
vuelvan a estar amenazados por ETA. El siguiente giro de tuerca,
y no es aventurar en demasía un avance semejante, será
culpar a Zapatero de un vil asesinato terrorista. Todos ellos,
líderes del PP en toda España, merecen mi más
sonoro desprecio y espero que el de la mayoría de los
españoles. Con patriotas así, no necesitamos enemigos.
Con todo esto, insisto en solicitar informalmente
que el Gobierno convoque a los ciudadanos a decir NO en la calle,
una vez más, a la violencia etarra. Es necesario un mensaje
masivo del pueblo, unido, a una organización criminal
con la que el Gobierno intentó poner en marcha vías
de diálogo. Apoyadas todas las inicativas por el pueblo
español, representada su soberanía en las Cortes
Generales. Iniciativas, todas ellas, legítimas, con la
única intención de que algún día
llegara el fin definitivo de la violencia en el País
Vasco y en España. LE-GI-TI-MO.
Como lo fue el intento de González o
el de Aznar -aquel que ascendió a Movimiento
de Liberación la aspiración independentista etarra-.
Sólo una diferencia se puede encontrar con el marco actual:
Que ellos dos, González y Aznar, al contrario que Zapatero,
no tuvieron que luchar contra dos rivales. Terroristas unos.
Patriotas de hojalata e irresponsables, los otros.
Los que tienen que rectificar son a mi juicio,
los que brindan hoy por la vuelta a primera linea de fuego de
ETA, los que anunciaban la cesión y venta del Estado
de Derecho, los que aseguraban que el Gobierno se plegaba a
ETA y cedía a las presiones chantajistas de la banda
delincuente. Los que han manipulado a las víctimas del
terrorismo y los que han acusado al Gobierno de traicionar a
los muertos. Los que salieron a la calle a protestar contra
el Gobierno cuando se produjo el atentado de la T-4. Los que
han resucitado a la ultraderecha más nostálgica.
Los que han hecho de la política antiterrorista bandera
de una oposición ilegitima - primera vez en la historia
que un partido con vocación de Gobierno se comporta de
forma tan irresponsable para arañar cuatro votos-. Espero
de todo corazón que llegue su día, como a cada
cerdo le llega su San Martín. Que llegue el día
en que España no olvide y les diga a Rajoy, Acebes,
Zaplana y secuacillos como Diego, que no les
queremos en las instituciones. Hay que recuperar un PP renovado,
no este. Mientras tanto, apago la tele. No vuelvo a comer viendo
el telediario, porque algunas actitudes dan ganas de vomitar.
Disculpen la 'pota'.