Últimamente estamos escuchando
repetidamente la palabra renovación asociada al PP.
Obviamente, cuando uno recibe algo por debajo de sus expectativas
previas debe preguntarse ¿Qué es lo que ha ocurrido?,
y en esta tesitura se encuentra Mariano Rajoy
tras no recibir lo que esperaba, ganar las elecciones generales.
Acabamos de conocer la designación
de Soraya Saenz de Santamaría como portavoz
del PP en el Congreso y Pío García Escudero
en el Senado. A primera vista estamos contemplando una renovación
que podíamos calificar de tipo mixto. Por un lado se
releva a Eduardo Zaplana por Soraya Saenz,
nos encontramos pues ante una renovación de caras pero
posiblemente también de estilos, o al menos esta ha sido
la intención con el nombramiento. En el senado continua
Pío García, en este caso no se renueva la imagen
pero sí se intenta lanzar un mensaje de apuesta clara
por renovar las formas de entender e incluso de “expresar”
la política, en consonancia con la designación
de Soraya.
Por su parte, Mariano Rajoy ya
confirmó hace semana que no sólo no pensaba en
dimitir sino que su intención era presentarse de nuevo
como líder del PP en el siguiente congreso. También
hizo referencia a que “ahora”
iba a escoger su propio equipo, lo que te plantea la primera
pregunta ¿El anterior no lo escogió el líder
del PP? Entonces, ¿Quién o quienes se encargaron
de escoger su equipo anterior?
Por lo tanto, es legítimo
el cuestionarnos ¿Qué tipo de renovación
nos ofrece el propio Rajoy? Evidentemente no es una renovación
de “caras”,
Rajoy sigue, entonces ¿Nos está ofreciendo una
renovación de estilos y de maneras de entender la política
de oposición? Considero valiente la decisión que
tuvo Rajoy de volver a presentarse pero intuyo que puede caer
en una escasa credibilidad no sólo entre los suyos sino
entre la sociedad española. ¿Quién será
el verdadero Rajoy? El de la pasada legislatura, caracterizada
por la crispación constante del PP, el lanzamiento de
mensajes catastrofistas o la ausencia de una alternativa constructiva
para este país, o el Rajoy que pretende reinventarse
a sí mismo renovando su equipo. ¿Hasta dónde
va a llegar la renovación?
A veces un cambio de equipo es
suficiente siempre y cuando se asuman los errores que te han
llevado al no cumplimiento de los objetivos, en este caso perder
las elecciones generales, y se plantee así una transformación
profunda de mensajes, actitudes y personas. Pero en otras ocasiones,
cuando existe una identificación plena entre la persona
y el equipo y la estrategia anterior, la renovación debe
ser completa, incluyéndose la de uno mismo. Veremos en
qué caso nos encontramos.
Realmente por el bien de la democracia
esperemos que el nuevo PP liderado por el antiguo Rajoy suponga
la apertura de una nueva oposición leal y constructiva,
aunque con gurús ideológicos que se empeñan
en intentar dirigir la estrategia de un partido denominando
“maricomplejines”
a aquellos que no comulgan con él se antoja realmente
difícil. Mariano tiene mucho lastre que soltar.