Aunque no se refieren a los mismo
y no sería comparación pertinente,
el rector Gutiérrez Solana
ha comentado que no solo investigamos en Cantabria
más sino mejor que otros, pero Fernando
Rodríguez (del Aula de la Ciencia
de la UC), ha manifestado que la investigación
en Cantabria (y en toda España) dista mucho
de alcanzar los niveles de las sociedades avanzadas.
El rector se refería a la universidad de
Cantabria.Si uno va al parque tecnológico
de Adarzo y ve que hace mucho frío y solo
se ve un camión y un par de tíos con
el desalojo de las viviendas, aunque el parque no
sea solamente para investigar, tampoco es para llenarse
de gozo. Pero no hay
que ser pacientes ni impertinentes.
Se ha anunciado en primera de la
revista de Ibáñez
que viene la empresa de Gates a
Cantabria para entrenar a unos jóvenes y
poner un avanzado sistema de integración
de datos aunque cuando hemos querido confirmar (y
no por Ibáñez a quien siempre creemos)
no nos han especificado en ámbito gubernamental
ni en aledaños en qué sitio del Paseo
Pereda va a instalarse el “training”
mientras empieza y se acaba el parque. Quizás
se hagan vecinos de Sáiz,
el expresidente de la Caja Cantabria que opera ahora
por ahí o desde ahí, pero él
no nos diría nada. Ni siquiera nos recibió
un día para lo que nos concernía con
unas actas de más de 100 personas cuyos borradores
de portadas de Uslé –pagados en Nueva
York- se extraviaron para siempre en manos de Ana
Silos, en la consejería de Juaristi
que probablemente no se ha enterado aun. Con la
Silos no nos sirvió la carta de Sieso
y con Sáiz nunca nos sirvió de nada
la agradable encuentro con el alcalde Piñeiro.
Menos mal que nos hizo fumar amistosamente un pitillo.
Así son: unos pierden las cosas no se sabe
si porque “no
son” pero están
y otros se agazapan en el despacho y nunca encuentras
los papeles aunque le pidas presupuesto de parte
del alcalde. Confíen pero verifiquen y no
se disgusten si todo era nada como decía
Hierro.
Centrándonos en lo de la tecnología,
al parecer, la vicepresidenta Montserrat
Toné del CSIC ya lleva cuatro meses
trabajando para que se instale en Santander un centro,
valga la redundancia, de biomedicina según
afirmó el pasado día 9 Carlos
Martínez Alonso, el presidente de
esa institución, en su visita con motivo
del décimo aniversario de la creación
del Instituto de Física de Cantabria (IFCA)
en el campus de la UC. Pero no pudo concretar cuándo
empezará.
Revilla no puede
referirse a estas cosas porque, aunque no le guste
a Javier Doménech cierto
tono de trueque y la cuca teoría del presidente
y su tono en un parlamento occidental y europeo,
debía exponer a Maragall
que le “ponían”
Cantabria y España y todos los demás,
lo cual era una prioridad aunque no corra peligro
España. Pero al rector Gutiérrez Solana
solamente le queda un trámite administrativo
y a nuestro gobierno solo le queda aprobar un último
artículo para que lo científico y
lo tecnológico avancen de manera imparable.
El vicerrector Tomillo no va a
tener que seguir buscando humanidades y letras fuera,
en el extranjero. Sobrados vamos a estar por aquí
con ciencia, ciencia
ficción e imaginativas propuestas.
En realidad, la consejería
de Pesquera contará con 171 millones de euros
y no es titular y encargado solamente de Trabajo
e Industria –aspectos de menor lucimiento
y más antiguos- sino que tiene también
en el membrete de su tarjeta Miguel Ángel
la expresa nominación del Desarrollo
Tecnológico, asunto que le
gusta más vocacional y profesionalmente.
Se ha destacado que para el I+D+I dispondrá
de un 500 por ciento en relación al año
anterior siendo ya de un 31% más su presupuesto
global que el anterior. Menos
da una piedra. No está tan
mal para el tamaño y disponibilidades de
nuestra región –que cuando lo menciono
para distinguirnos de Suiza desconfía desde
la vigía de Torrelavega y manda, vigilante,
celosas cartas estúpidas sobre mi “sutil”
estrategia desestabilizadora López
Portilla. Pero no está tan mal para
empezar. Por fin vamos a promover la investigación
de excelencia en España y nos pillará
atentos y poniendo algo.
Vamos por fin a homologarnos un poco
si el gobierno español, como otros europeos,
pasa del 1% al 2% del PIB como los demás
sin delegar el que “inventen
ellos” y se confía
también, por lo dicho, en que la aportación
de las empresas pase del 45% al 55%. No sé
si les parecerá bien a Santiago Díaz
o Emilio Bolado, por poner un par
de ejemplos. Pero no debemos quejarnos o ser muy
demandantes si tomamos en consideración que
más de 2000 millones de personas en el mundo
nunca han hablado todavía por teléfono
y aquí siempre está la gente “ocupada”
o hay que dejarles mensaje. Solamente el 50 por
ciento de las personas en la tierra accede hoy a
la telefonía convencional que pronto datará
casi de siglo y medio. Aquí está muy
implantada la móvil o celular -que solo lleva
30 años- y ya tiene casi más usuarios
que la otra aparte de la mala distribución
de ambas.
No hay más que ver los alrededores
de Cañadío por la noche y cómo
todo el mundo llama o habla frecuentemente con ausentes
pese al buen ambiente directo. Somos
telefónicamente hablando bien tecnológicos
como usuarios por lo menos. Pero hay que añadir
a esto el esfuerzo -no solo de Pesquera
sino de Agudo- para que aumenten
en Cantabria los usuarios de Internet, que nos pondrá
más –pese al tamaño de la región
que no le parece dato relevante al sabio torrelaveguense-
en la posiblidad de conectarnos bien con los casi
700 millones existentes de navegantes. Espero que
el alcalde de Beranga no se quede atrás si
no le ayudan como no lo hacen con el dichoso museo
que a Revilla nunca le ha herido la sensibilidad
porque está en los
grandes narrativos patrióticos.
Delega la preferencia de museos y tecnologías
mientras explica nuestra mismidad y las esencias
de España.
Si no va a prisa lo de Comillas mientras
le prospera o no al candidato de Rubalcaba
la Universidad a Distancia quiere el presidente
mejorar un poco el calendario para que no seamos
una isla aunque isla firme. Nada podría hundirnos
en nuestra infinitud. López Portilla
debía exaltar de nuevo el esfuerzo y no perderse
en escribirle cartas de pésima literatura
prejuiciosa a J.R. Sáiz
para medirme el Rh y ofrecer dinero para que me
vuelva a Norteamérica.
No me da la gana. Voy cuando
quiero y gratis pero estoy calentito esta temporada
en este digital a ver si el gobierno cántabro
pone a Beranga a la altura de Torrelavega. Cada
uno tiene su corazoncito. No lo tiene bien cogido
el tal López Portilla que creo que anduvo
también por América pero no se le
nota tanto y me temo que es él quien debía
volver mientras nosotros nos ponemos un poco más
al día y defendemos incluso la buena relación
con Castilla que ya ha defendido en Burgos el mismo
Revilla ahora que no tiene que tratar con Arzallus.
Le sale un poco la involuntaria comicidad pero ha
madurado el presidente en lo ideológico,
la verdad.
En fin, se está trabajando
la convergencia digital, que pondrá al alcance
de los usuarios los servicios de telefonía
móvil e Internet, a través de económicos
y portables dispositivos de alta capacidad que harán
posibles las comunicaciones multimedia sin tener
que dar voces y aun López Portilla se queda
en la banda estrecha del recelo o le manda esas
innecesarias cartas de alerta autonómica
a Sáiz cuando éste ya ha metido en
la carterona marrón que lleva en el tren
a Torrelavega la perediana palabra “montaña”
aunque todavía no quiere almorzar con Sebrango
pues al parecer Sebrango es un alto peligro y yo
no tanto, pero sí un dudoso insidioso que
solamente me ocupo de Beranga por manía persecutoria.
No teníamos mucha tecnología en el
pueblo, la verdad. Mi padre, el hombre, segaba,
compraba vacas para otros de Barcelona, las ordeñaba
y nos daban la leche, encontraba algunas setas en
abril y madrugaba lo que Dios sabe. El que quizás
no debe saber de esto a fondo con sus trasnochadas
filologías es López
Portilla, vigilante escrupuloso y suspicaz del universalismo
y quizás contrario a que Azorín
se desdoblase en valenciano y español. Hay
que ser de una pieza y sutil, pero no desestablizadores.
Pero si avanza el federalismo lo que debe hacer
este hombre en vez de perder el tiempo atisbando
mis intervenciones para disgustarse es procurar
que no seamos el estado número 17 de la futurible
España que quede, que no correrá peligro.
Por ahora estamos salvados porque a Revilla le “pone”
esta España.
Multimedia, hipertextualidad, nuevas
generaciones de ordenadores y arquitecturas, nanotecnología
de nivel atómico por no poder ya ser más
pequeños los microchips y artilugios están
en marcha. López Portilla debía advertir
que no nos parece mal algo de esto por aquí
aunque se rasgar un poco la poeticidad de la infinitud
contemplada desde la pureza inigualable del Besaya.
Sobre tecnología inalámbrica y lo
que viene pensándose en Intel con los móviles
he hablado hace poco con Rufo Javier de
Francisco, que vive en el californiano
condado de Santa Catalina manteniendo bien sus raíces
pejinas y tiene jurisdicción sobre ingenieros
desplegados por varios países. Parece que
en la Córdoba argentina han dado más
facilidades que en España para adelantar
por la vía tecnológica. He aquí
una dirección, pero no sé si le parecerá
a López Portilla porque puede interpretar
que la doy por algún traidor e interesado
fanatismo multinacional o protransnacional que amenace
las esencias:http://www.intel.com/cd/personal/computing/emea/spa/wireless/index.htm
Muy bien me parece, de verdad, la
Semana de la ciencia, la conmemoración este
mes de noviembre del 10º Aniversario del Instituto
de Física (IFCA), el Programa Ingenio 2010
y todo ello no me parece incompatible con la noble
“obsesión”
de Marcano por el fecundo mundo
subterráneo turístico que ha ido descubriendo
a partir de El Soplao
y con las cuevas que nos falta habilitar.
No debemos encerrarnos en
las grutas sino habilitarlas para recibir,
lo cual no es contradictorio sino claramente complementario
como defienden los tecnoevolucionistas. Ellos ven
el progreso como algo sucesivo y ruptural de las
revoluciones tecnológicas.
La evolución
vendría dada por distintas fases o episodios
históricos desde las máquinas y la
anterior de las herramientas mejoradas, pasando
por la edad atómica a la del espacio y a
la electrónica que nos está pasando
a lo mucho que da de sí la digital e inalámbrica.
Por eso quisiera yo que realojen lo antes posible
en Adarzo y las empresas interesadas pasen de verdad
al parque tecnológico: http://www.pctcan.com/.
Pero les pondré otra complementaria relacionable
(http://www.laredcantabra.com/fines/ciencia3.html)
para quienes no o estén y quieran introducirse
en el tema. Entre las grutas habilitadas y el parque
tecnológico no se diga que no tenemos una
auténtica oportunidad histórica..
El rector de la UC quiere una universidad
para todos y cercana a la sociedad, más integrada
a través del ayuntamiento en las Llamas,
e incluso con el de Torrelavega, y que sea poco
academicista. Así se lo ha indicado a Olga
Garay de Gente Santander, es decir un campus
más competitivo para la industria del conocimiento
y que no hagan todos de todo en otras porque de
ese modo no hay forma distintiva de sacarle rendimiento
a nuestra singularidad. Un punto básico del
contrato programa con el gobierno –que ya
tiene el presupuesto del 2006- es “hacer
una apuesta firme por la investigación, el
desarrollo y la innovación, y potenciar la
plantilla de investigadores”.
Noble deseo y perfectamente coherente en la mentalidad
rectora.
¿Por qué no
vamos a ir aquí en Cantabria en busca de
otro Silicon Valley o
como el de “Glen’
en Escocia, el ‘Dragon’
en China o el “Wadi’
en Israel?... Personalmente me suena muy bien “el
Silicon de Adarzo” pero
no he consultado con López Portilla para
emitir mi opinión. Aunque me encantó
Guatemala cuando fui con mis amigas las empresarias
de Orense, tampoco veo que la correspondiente correlación
tecnológica sino la solidaria tras el viaje
de la vicepresidenta Gorostiaga
y a pesar de la firma de Olmo con
ese puerto. Pero se pueden atender cosas muy diversas
y diferenciadas y el cacao no está reñido
con la nanotecnología porque es otro sector.
Quizás se pueda con todo,
paso a paso y no hay que quitarle ningún
mérito a la UC, que es lo mejor que tenemos;
todo lo contrario. Tampoco eran lo que son Stanford
y Berkley cuando empezaban
y no está tan clara la prioridad de si es
la universidad y la tecnología las que mueven
a la sociedad o la sociedad las que las mueve a
ellas, Depende, entre otras cosas, de si se privilegia
la inevitabilidad de optimistas
protecnológicos o de pesimistas tecnófobos.
Por un lado están los Jacques Ellul
y J. Biram o MacLuhan
que temen a los artefactos –no se limitan
a ser medios sino que se convierten en sí
mismos en fines- y quienes ven como indetenibles
las interconexiones como podría ser, quizás,
lo que otros llamas convergencia. Por otro, sin
embargo, están los Stuart Hall
y los seguidores de la tradición social durkheimiana,
que son multicausales y no unos universalistas tecnocéntricos
y reduccionistas.
No soy un loco
fanático protecnológico pero me debo
encontrar como el 65% de los españoles que
va bien con las tecnologías que nos permiten
comunicarnos mejor aunque tengo un par de hijos
que, a diferencia de López Portilla, me deben
ver como un humanista local y no me explican con
más detalle la nueva tendencia dominantes
que, como sabe el rector Gutiérrez Solana,
converge probablemente en la trilogía de
infotech, biotech
y nanotech. O sea, información,
biotecnología en la que trabaja la laredana
Nuria Gómez en California
y las cosas pequeñitas de nanotech que supervisa
su marido Rufo Javier de Francisco no sé
si atendiendo ya la novena generación de
ordenadores, arquitecturas nuevas o ambas cosas.