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Punto
de mira
Justicia
pútrida
Jesús LOBATO DE BLAS
Lo escribí con verdadero dolor
e indignación y, debo reconocer con pena que me equivoqué
en muy poco. El vil asesinato de la niña Mari Luz,
no ha hecho volver las cosas a su cauce como se podía pensar
porque, hoy por hoy, es imposible, pero, contra lo que creí
en un principio, está abriendo ventanas que vienen muy bien
al cargado e insoportable ambiente de la pútrida justicia
que desde hace tanto tiempo padecemos. No, no fue un error, como
se pretendió hacer creer, fue la horrible manifestación
del permanente caos de la justicia española que, desde hace
muchos años, viene clamando la ira divina. “Un
error judicial permitió que el asesino de Mari Luz estuviera
libre”, decía la prensa (El Mundo,
28-03-08), junto con un editorial titulado “Espantoso
error judicial”. Pero de eso nada. Los
principales responsables de tanto desatino, los jueces, amparados
de hecho en una tradicional y corporativista impunidad, que produce
nauseas, han empezado a recibir duras críticas –se
está perdiendo el miedo–, “el
acusado de asesinar a Mari Luz estaba libre pese a tres condenas
por pederastia” (El Mundo, 28-03-08)
con un fuerte comentario titulado “El
caso de la niña Mari Luz exige depurar responsabilidades”.
Pero sus señorías, cobardones como en su mayoría
son –naturalmente, y como en todo, hay excepciones–,
han empezado a intentar poner parches y pasar la pelota a quien
pueden. “El juez culpa a
una funcionaria de la libertad del asesino de Mari Luz ”
(El Mundo, 29-03-08). A la vista de tanto abuso, “el
Consejo General del Poder Judicial –comienza a lavarse las
manos, y dice que– detectó en una inspección
retrasos en el juzgado que tramita el caso”
(La Razón, 30-03-08), y que, en consecuencia “modificará
el sistema de inspección de los juzgados por el crimen de
Mari Luz. El magistrado de la Sección Séptima de la
Audiencia de Sevilla, Javier González,
también podría ser sancionado”
(ABC, 02-04-08). No obstante se cuida muy bien de precisar que “la
posible falta del Tribunal que condenó con retraso al presunto
asesino de Mari Luz ha prescrito” (El
Mundo, 02-04-08). Todo un ejemplo de valentía, arrojo e igualdad
ante la ley, añadiendo que “el
Consejo General del Poder Judicial reforzará la inspección
de juzgados para evitar otro caso Mari Luz. Investigado también
el juez que tardó tres años en confirmar la condena
a Del Valle
por pederastia” (La Razón, 02-04-08).
Para quienes llevamos muchos años
en el foro, estas declaraciones son indignantes porque todo el mundo
sabía perfectamente que las inspecciones de los tribunales
–siempre avisadas con confortable antelación–
no servían absolutamente para nada, y esto se avisó
en numerosas ocasiones. Recuerdo una artículo de mi compañero
y amigo Fernando García Viñuela,
Procurador de los Tribunales de Santander, publicado en el periódico
de mayor tirada de Cantabria (24-11-1995), titulado ¡Que viene
la inspección!. Un artículo irónico y socarrón,
pero dramáticamente cierto, que comenzaba así: “Que
viene la inspección!. Horror, pavor, miedo, terror …
¡Que viene la inspección. Alardes, prisas, orden, favores,
puertas cerradas … ¡Que viene la inspección.
Trabajo a destajo, horas extras, tardes de trabajo … ¡Que
viene la inspección! ... ¿Y qué?. Anunciada
desde hace uno, dos, tres o cuatro meses, por fin llega la inspección.
El Juzgado ha permanecido cerrado o semicerrado para colocar los
expedientes, ponerlos al día, hacer que todo parezca que
funciona a la perfección. Hecha la inspección comunicación
felicitando al Juzgado por su labor. … Pero ¿verdaderamente
han inspeccionado algo?. Naturalmente, ni inmutarse,
¿Qué sabrá un procurador, o un abogado, de
la administración de justicia si no pertenece al cuerpo de
los ungidos?.
Y es que, siempre lo he dicho y lo
repito ahora, el principal cáncer de la justicia española,
de nuestra justicia, está en la corporativa impunidad de
los jueces. Son responsables los médicos, los arquitectos,
los empresarios, los abogados, los procuradores, los fontaneros,
los albañiles, los electricistas, todos menos los jueces.
A ellos no les pasa nada nunca y, de pasarles, la sanción
es tan leve que todavía encabrona más, y recalco el
término –encabrona– porque nunca me permito exabruptos
en lo que escribo, pero a veces se hace absolutamente oportuno y
necesario.
Y de esta impunidad de hecho, que
no de Derecho, hay ejemplos, muchos ejemplos. “La
Audiencia de Cantabria ha reducido a la mitad la pena impuesta a
un hombre condenado por un delito de lesiones, al considerar como
atenuante que el proceso judicial se prolongó durante un
tiempo ‘totalmente injustificado’ cuando la causa ‘no
revestía mayor complejidad’”
(06-01-08). “Denuncian que
dos jueces del Tribunal Supremo ejercen pese a la nulidad de sus
nombramientos” (La Razón, 11-01-08).
“El Tribunal Supremo pide
explicaciones al CGPJ por no cesar a dos magistrados”
(La Razón, 19-01-08). “Un
error judicial deja en libertad a tres condenados por asesinar a
un empresario” (La Razón, 01-02-08).
“Un violador en la calle
por una sucesión de errores burocráticos. Una mujer
denuncia que su agresor está libre por trabas jurídicas.
Un hombre con antecedentes la arrojó por un acantilado e
intentó violarla.” (La Razón,
30-03-08). “Un juez admite
que prorrogó arrestos por falta de medios. El ex magistrado
de Almagro llegó a sentir ‘miedo’ por la situación
del Juzgado” (La Razón, 16-04-08).
“La desidia judicial obliga
a absolver al grapo reconocido como asesino de un policía”
(El Mundo, 03-04-08). “Un
condenado no ingresó en prisión y agredió a
una menor. Cometió una violación un año después
de que la Audiencia de Zamora le impusiera siete años de
cárcel” (El Mundo, 04-04-08),
¿cómo es posible?. “Otro
pederasta, prófugo de la Justicia en Sevilla. La Fiscalía
de Sevilla no apreció riesgo de fuga en el acusado, presunto
autor de abusos sexuales a una niña de doce años”
(La Razón, 07-04-08). “El
juez exonera a una dirigente de Unión Mallorquina de corrupción
tras declararse su amigo” (El Mundo,
10-04-08). “Meses de pasividad
judicial acaban en un doble crimen machista. Un militar mata a su
ex esposa ante la pasividad de la justicia. El homicida tenía
abierto un proceso penal por malos tratos hace 20 meses”
(El País, 11-04-08). “Comete
una violación estando en libertad provisional por otra”
(El Mundo, 17-04-08). “La Audiencia de Santander rebaja una
pena por retraso de la causa” (15-04-08).
“El ‘olvido’
del fiscal de citar un testigo provoca la absolución de una
etarra” (La Razón, 22-04-08).
“Absuelta la etarra Lola
porque la testigo no fue citada a declarar”
(22-04-08).
¿Y de todo ello qué?.
Pues nada, sus señorías –no todas, pero sí
las más– siguen impávidas e impertérritas
echando balones fuera. No pueden con tanto trabajo, se acaban de
dar cuenta, pero ello no les impide andar dando clases y conferencias
por las sufridas Universidades, porque lo que parece, aunque lo
nieguen, es que les sobra tiempo.
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