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La
inmigración, las bandas, el conflicto: adaptarse a una
nueva realidad
Luisa ORTÍZ
Los hechos
que han acontecido en Alcorcón
durante este fin de semana ponen de manifiesto los cambios que
se están operando en nuestro país, y que deben ser
tenidos muy en cuenta por parte de la sociedad española,
sino se quiere contribuir a un deterioro del clima social.
La presencia
en nuestro país de nuevos
habitantes ha generado situaciones violentas que
es preciso detener, sino queremos enrarecer el clima de convivencia
que disfruta España. Los enfrentamientos entre grupos de
jóvenes españoles y jóvenes latinoamericanos,
independientemente de quién haya sido el hecho que ha causado
los incidentes, ponen de manifiesto diferentes realidades que
es preciso conocer, aunque sea de forma somera, para afrontar
esta nueva situación.
La realidad
de un colectivo latinoamericano joven, que ha crecido en ámbitos
violentos en sus países de origen, sin la presencia de
sus padres, responsables de su educación, han venido a
España a través de la reagrupación familiar,
que muchas veces no han sido ellos los que han decidido emigrar,
y que tienen otra concepción de la vida, que con frecuencia
se traduce en la resolución de los conflictos a través
de la violencia. Los acontecimientos de Alcorcón ponen
de manifiesto que estos nuevos ciudadanos no se sienten valorados
en nuestro país, no se sienten integrados y esta es una
cuestión que es preciso atajar de forma urgente.
Los jóvenes
españoles se sienten amenazados por la presencia de nuevos
actores de la vida pública, hasta ahora
ellos habían sido los protagonistas. Estos jóvenes
han demostrado con estos sucesos que no están sabiendo
adaptarse a la nueva realidad de nuestro país.
Los jóvenes latinoamericanos
deben acatar las normas de nuestro país, los conflictos
aquí no se resuelven con violencia, existen instrumentos
propios de un estado de derecho que protege a los ciudadanos y
ciudadanas. Y los españoles deben adaptarse a nueva situación,
donde la presencia de los inmigrantes es fundamental para el desarrollo
social y económico de nuestro país y deben demostrar
que la sociedad de acogida es generosa con estos nuevos ciudadanos
y ciudadanas.
Todas las sociedades que están
siendo sometidas a procesos de cambio, como es el caso de la española,
donde está emergiendo una nueva realidad social, vienen
acompañadas de conflictos, pero éstos deben ser
canalizados adecuadamente, sino es así se corre el riesgo
de fractura. Los poderes públicos deben poner en marcha,
de forma urgente, planes de integración de los inmigrantes,
que contribuyan a eliminar estas situaciones que pueden derivar
en situaciones muy difíciles de encauzar una vez que se
producen, para ello es preciso la implicación de todos
y de todas, de la población extranjera y de la población
autóctona.
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