. . Año V

El dilema socialista
Óliver SOTO

Ya sabían Aristóteles y Platón que, pese a su empeño en fundar la Ciencia Política, las lides de la arena pública tienen mucho de arte. Cuando dos partidos trabajan en coalición existe un miedo constante a ver quién le da “el abrazo del oso” al otro. No hay ciencia que pueda decir a priori quién será y si esto va a producirse. No obstante, con bastante apremio, los sectores que nunca vieron bien el pacto (los primeros desde los púlpitos mediáticos de la derecha) se han apresurado a decir que Revilla le ha pegado un buen “abrazo de votos” a los socialistas. Eso habría que verlo con los datos sobre la mesa: más parece que los 20.000 votos que han perdido los socialistas con respecto a las elecciones anteriores se han quedado descansando en casa el domingo (¿qué ilusión podía llevarte en volandas a votar el pasado domingo?).

Y es que todo parece apuntar que los socialistas últimamente votan más en las encuestas que en las urnas. Tanto el gobierno de Zapatero como el de Gorostiaga han puesto en marcha medidas muy innovadoras de buena gestión (¿saben los ciudadanos, por ejemplo, que sus gobiernos están haciendo esfuerzos tremendos para implantar los modelos más avanzados de gestión administrativa?) y las cifras económicas parecen respaldarles. Pero simplemente sus proyectos no ilusionan.

Y eso es lo que arrastra la izquierda en general y el PSOE en particular: sus ideas no entusiasman porque no calan en los ciudadanos; porque el proyecto socialista parece haberse vaciado de contenido social; porque los socialistas se han preocupado tanto de las políticas de género, de igualdad de derechos civiles para los homosexuales, de atención a las personas dependientes, de medio ambiente y de paz mundial (todas ellas por lo demás muy necesarias) que han olvidado que los españoles lo que necesitan fundamentalmente es buen empleo (estable, de calidad, adecuado a la formación) y bien remunerado (fin de la contratación bajo cuerda que prolonga interminablemente las jornadas y de la contratación sin contraprestaciones sociales, más inspecciones de las condiciones laborales, etc.). Un empleo estable y de calidad es el que te permite formar familia, crear un hogar en una vivienda propia, dar oportunidades a tus hijos con la atención necesaria e incluso propiciar un mejor disfrute de la vida.

Una España sin ilusión continúa votando izquierda un poco por miedo a lo que puede traer la derecha, un poco por inercia, un poco por lealtad. Pero en ese voto falta la ilusión de la que hemos hablado en artículos anteriores. Los españoles no ven en su día a día que sus condiciones de vida estén mejorando con un gobierno de izquierdas (¿realmente puede decirse que en lo económico sea de izquierdas?). Así se lo decían a Zapatero en el programa “Tengo una pregunta para usted...”. De la misma forma me lo contaba una amiga que discutió con su padre porque, tras votar muchos años a la izquierda, ahora le ha dado por votar a Esperanza Aguirre. Muchas veces, en la vida, y en política especialmente, las anécdotas y las vivencias personales deberían servirles a los políticos para recapacitar. Porque las cifras económicas no ganan las elecciones: las ganan las personas y las ideas. Y esos dos ejemplos les dicen a los partidos de izquierda que han perdido dos votantes.

Una vez asumida la autocrítica, el PSOE se enfrenta a un duro dilema. Todo partido quiere fundamentalmente aumentar su cuota de poder. Sería irresponsable no hacerlo. Ahora bien, ¿ponen los socialistas en riesgo algo más que las comunidades y los municipios en que pueden entrar a gobernar? Ciertamente, sí. Los pactos de los socialistas también tienen una clara lectura nacional de cara a las generales del año que viene. El votante de derechas parece no tener ningún reparo en que, si hemos de creer lo que dijo Diego durante la legislatura, su candidato se reúna con un corrupto “amiguista” (ése era Revilla por lo del Borjar) ni con un cómplice de los terroristas (ésos son, según la derecha, los socialistas de Gorostiaga a los que ha llamado a reunirse con él el viernes). ¿Es que después de la campaña electoral que hemos tenido que soportar hay algo más cínico que reunirse con PRC y PSOE para formar gobierno? ¿Qué gobierno podría ser ése, el de los amigos del corrupto o el de los cómplices de los terroristas?

Es desde el poder y las instituciones como se pueden desarrollar los proyectos. El PSOE es un partido responsable y lo sabe (¿por qué dejar de lado un proyecto político que ha funcionado razonablemente bien como el del PSOE-PRC?) y por ello puede hacer de su debilidad en Cantabria una virtud. Si hace cuatro años se echó en falta un pacto de gobierno que abarcara a los municipios, ahora esta condición tendrán que cumplirla los regionalistas si quieren reeditar el pacto. De la firmeza en la defensa de este principio depende en gran parte la credibilidad socialista. A fin de cuentas, no son ellos, la tercera fuerza política, los llamados a gobernar, y eso les da cierta libertad para no ser responsables de que gobierne el PP otra vez.

Por lo demás, aunque nada deseable, los socialistas podrían jugar una baza un tanto maquiavélica: esperar a ver qué ocurre dentro de un año. Los resultados son los que son y no van a cambiar pase lo que pase en las generales de 2008. Si el PSOE tiene miedo de que sus pactos con otras fuerzas (como con Na-Bai en Navarra) puedan perjudicarle, siempre puede esperar a acontecimientos de las generales, pasando un año en la oposición y absteniéndose de apoyar a ninguna fuerza (que gobierne la lista más votada aunque sea incapaz de sacar ninguna ley ni presupuesto adelante, ésa es la lección de democracia del PP). Sólo después de las generales, y en espera de resultados, una moción de censura y un acuerdo con otras fuerzas pueden devolverle a las instituciones para gobernar los tres años restantes. No hay mucha ética en este modo de proceder, pero si de algo ya adolece la política en España (y esto se lo debemos a la derecha) es de un mínimo de ética. Porque está visto que uno puede insinuar de otro que es corrupto o cómplice de terroristas y luego pretender formar gobierno con él...

Contacte con el autor

En libertad //// Se dice se cuenta //// Con firma
Prensa, Radio y TV: Regional / Nacional / Internacional //// Humor //// El tiempo //// Publicidad