Soy
un chaval que está empezando a vivir,
a quien le han enseñado a respetar a los mayores, a las
autoridades, a los amigos, a su ciudad. Pero rodeado de esas
preguntas que te asaltan en la adolescencia, me he creado muchísimas
interrogaciones; algunas imposibles de resolver, aunque supongo
que es cuestión de tiempo, de asimilar la inteligencia
que te da la madurez, quizás la capacidad de adaptación
que te dan los años…
El caso es que soy hincha de la Gimnástica,
quiero estudiar y luego trabajar aquí cuando sea mayor
y además soy asmático. Y cuento estas cosas porque,
o mucho me equivoco, o tengo que irme; peor: salir
huyendo. Trataré de explicarme.
Parece ser que es muy importante que siga adelante
una fábrica que se llama Sniace,
que contamina el aire y el agua, y aunque la han prohibido verter,
sigue haciéndolo. El caso es que no puedo pasar cerca
de esa fábrica porque me ahogo y tampoco me puedo bañar
en Suances porque me salen granos, pero dicen todos los Concejales
de mi pueblo que no pasa nada, que Sniace es fundamental. Lo
que no sé es porque yo no soy fundamental;
quizás algún día sea alguien importante
y ya no viva aquí, como muchos otros de los que hablamos
en clase, pero me sacrificaré. Si los representantes
del pueblo lo dicen, yo los tengo que creer, aunque no lo entienda;
ellos velan por el bien de todos; así me lo han explicado
mis padres y yo les creo.
Resulta también que lo que quiero estudiar
no lo hay aquí; bueno en realidad aquí no hay
casi nada y en el futuro en lo que quiero trabajar tampoco hay
nadie que se plantee hacerlo, o sea que…
Con la Gimnástica me pasa lo mismo; voy
al Malecón, me pongo la camiseta de mi
equipo, festejo el ascenso a Segunda B con muchísima
gente de mi pueblo, pero creo que por una ley que existe en
Cantabria, la Gimnástica no puede subir a Primera, por
lo visto para eso en Cantabria ya está el Racing y así
lo dicen los Consejeros y nuestro Presidente Regional.
La última cosa que se me ha pasado por
la cabeza es que es posible que todo forme parte de una idea
bien pensada por los políticos y que puede consistir
en hacer desaparecer mi ciudad
poco a poco, como la eutanasia, dando tiempo
a la gente a que se vaya yendo para no tener que marchar todos
el último día, con los enseres en la mano, por
la autopista hacia la meseta, como en esas películas
de desastres que tanto gustan a los americanos. Ellos son inteligentes
y sólo piensan en el pueblo, o sea que lo tendrán
controlado.
En fin que me va a dar mucha pena irme y ver
el último vertido fatal de Sniace desde la tele, a kilómetros
de aquí, donde nací y donde pensé que iba
a vivir siempre, pero que sea por el bien de mi pueblo y que
sea como dicen los Concejales y los Consejeros, que sólo
piensan en el bien común y no en sus intereses personales,
porque según mis padres, eso sólo pasaba en la
dictadura, justo en esa época en que pusieron Sniace.
Pedro Telechea, Director de Cine