Nadie duda que España
se encuentra inmersa en un grave e imparable proceso de desintegración
nacional gracias al Gobierno de Rodríguez Zapatero.
Y para más INRI,
el pasado mes de febrero se aprobó en el Parlamento autonómico
el nuevo Estatuto de Andalucía, el cual ha salido adelante
gracias a los votos de los socialistas y, sólo por añadidura,
con los de los comunistas, incondicionales compañeros
de viajes del Ejecutivo presidido por Manuel Chaves.
Al PP no le quedó más remedio que hacer la vista
gorda.
El resultado, un nuevo Estatuto infumable; el
PSOE se parapeta de nuevo en la Carta Magna de 1978, la cual
define a Andalucía como “comunidad
histórica”; empalmando este
concepto con el de “realidad
nacional”.
Rodríguez Zapatero y su obsesión
por alcanzar la tan ansiada para él “Nación
de naciones”. Todo ello, claro está,
sin escuchar al Partido Popular, única formación
política capaz de aportar algo de sensatez en un momento
tan grave para la Nación, patria común e indivisible
-INDIVISIBLE, Rodríguez, INDIVISIBLE!- de todos los españoles.
Esta transformación nacional de los socialistas
va acompañada de la poca vergüenza de la que, por
otra parte, han venido haciendo gala durante los últimos
años; la poca vergüenza y el descaro de acusar a
Mariano Rajoy y al Partido Popular por su forma
de concebir España.
Esperanza Aguirre lo tiene muy claro, y como
ella pensamos la inmensa mayoría; España es “la
suma de las voluntades libres de todos los españoles”.
Lo es, sobre todo, desde el 2 de mayo de 1808, cuando la Nación
se reconoció a sí misma ofreciendo resistencia
al ejército napoleónico. Todo aquello desembocó
en el primero de nuestros Textos constitucionales, aprobado
por las Cortes de Cádiz.
Es de agradecer que Esperanza Aguirre
defienda con ese aplomo el concepto liberal de nación,
el mismo que Rodríguez Zapatero pretende hacer volar
por los aires para crear un no sé qué que qué
sé yo.
Esta defensa a ultranza del concepto liberal
de nación no es precisamente reciente, y éste
no entiende ni de partidos políticos, ni de ideologías.
La España liberal es la única España plural
posible; ayer, hoy, y siempre. Gracias, Presidenta!