. . Año V

 

Efeméride del I.E.S. Marqués de Santillana
Tino BARRERO

Recuerdo la primera vez que pisé el patio del Instituto; nos presentábamos a la prueba de Ingreso para comenzar el bachiller; los conserjes se encargaban de que entrásemos a las aulas en formación. Nos ponían en fila y a la voz de “ a cubrirse” nos hacían poner la mano con el brazo bien extendido sobre el hombro del que nos precede, guardando una distancia que se debía mantener hasta que nos asignaban un asiento en el pupitre del aula correspondiente. Corría el año 1966.

Este ritual disciplinario, se repitió en algunas otras ocasiones, lo que duraron los tres primeros cursos de bachiller en que me presenté por libre. Los que nos presentábamos por libres teníamos que pasar por el instituto una o dos veces por año para los exámenes de junio y/o septiembre.

En 4º de bachiller me matriculé oficialmente en el Instituto. Fue un desastre, desadaptación total. Encontrarme con profesores y compañeros desconocidos, metodología didáctica diferente, provocó tal desconcierto que las primeras notas mensuales fueron sentencia de cómo iba a concluir el curso. Llevar aquellas calificaciones, mes a mes, a casa para ser firmadas suponía un lastre y una congoja similar a la que pasaban la mayor parte de las madres para llegar a fin de mes.

Sin embargo, sí recuerdo los bocadillos de rabas en el Castillo; las partidas de futbolín en la sala de juegos frente al instituto y los cigarros celtas en el recreo; al igual que recuerdo al menos a unos treinta compañeros de los cuarenta que asistíamos en aquél 4ºA. A una gran parte de ellos no les he vuelto a ver desde aquél curso 1969/70 y no sé si a todos actualmente llegaría a reconocer, pues me queda la imagen de adolescentes. A otros sí les he visto con mayor o menor frecuencia, entre ellos a mi compañero de pupitre Manuel Bedia, a Raúl Aranda, Javi Argos, Alvaro, Betegón, Fernando Castro, Jesús Celis, Eduardo, José Antonio Díaz, Fidel Díaz Acebal; el otro Fidel de Helguera, desgraciadamente fallecido recientemente; Ezquerra gran aficionado al cicloturismo; después se encuentran Baquero, Berasategui, Ceballos y Pedro Cabanas quienes sé quienes son y posiblemente ellos también quien soy, pero no nos hemos dado a conocer; por nada, eso le pasa a mucha gente, simplemente por la duda de que no te reconozcan y tener que estar dando explicaciones.

De aquella época era el Concurso televisivo de Cesta y Puntos en el que de la clase participaban Baquero y Cevallos. Y las representaciones de teatro protagonizadas por los alumnos de los cursos superiores de 6ª y COU.

Aquél 4º curso, para mi experiencia académica- que no personal- supuso un desastre. Nunca, en mi vida estudiantil, había conseguido, ni volvería a aglutinar calificaciones tan nefastas. Di por supuesto el fin de mi vida académica. Con 15 años, trabajar en un taller tratando de aprender un oficio y permitirme ciertas licencias de actitudes bohemias serían la pretendida guía de mi senda.

Andando el tiempo, cuatro años después, anhelaba promover un cambio en el ámbito laboral y para conseguirlo no vi mejor salida que volver a retomar los estudios. El Marqués de Santillana me ofrecía esa oportunidad como estudiante nocturno. Podía compaginar trabajo y estudio, reiniciar otra vez el 4º bachiller y continuar hasta el COU. No era tarea fácil compaginar ambas actividades, pero había mucha ilusión y anhelo; había ganas, muchas ganas. Tantas ganas que lo espinoso y escabroso se convertía en plácido sendero.

Las clases del nocturno eran diferentes en cuanto a la relación profesor-alumno. La edad era un factor determinante pues todos éramos mayores de 18 años, la media de unos 25 y todos sabíamos lo que queríamos. Esa madurez facilitaba la interacción con el profesorado que, por otra parte, nunca pecó de blando en sus exigencias, aunque sí nos dejaban traslucir su parte humana.

Los compañeros nos llevábamos extraordinariamente, enlazando un curso tras otro, recuerdo especialmente a Angel, José Luis Payno, Carmen Fernández, Jerónimo, Celina, Esther, Mª Luisa, Mª Mar...Y, entre los muchos profesores que tuvimos, de la mayoría mantengo un grato recuerdo. No me puedo sustraer a nombrar a algunos a sabiendas de correr el riesgo de olvidar a otros, pero tengo que destacar a Sellers, Alberto, Parra, Isabel Coloma, Rosa del Río, Pilar Tapia y los clásicos del Marqués que junto a sus capacidades docentes destacaban sus cualidades humanas, habiendo dejando una fuerte impronta en el Marqués de Santillana como son el matrimonio Luchi Valero y D. Marcelino Coterón y Dñª Carmen esposa de otro de los grandes D. David Ibáñez quién fue Secretario durante la época de estudios nocturnos; en mi curso de diurno fué D. Demetrio Gastón y cuyo director en toda la etapa de estudiante en el IES Marqués de Santillana fue D. José López Hoyos. Creo que es imposible disociar a López Hoyos e Instituto Marqués de Santillana, posiblemente la etapa más laureada del Instituto. Ahí estuvo, el equipo campeón de Voleibol femenino dirigido por la profesora y amiga Emilia Fuentevilla y los logros del concurso Cesta y Puntos, dirigidos por el profesor D. Rodrigo, para dar fé.

Por todo ello, a los profesores y al IES Marqués de Santillana, pionero de la enseñanza Media en la Cuenca del Besaya y único que ha impartido sus clases nocturnas, mi enhorabuena en su 75 Aniversario y se agradecen los conocimientos transmitidos, ilusiones prestadas, los buenos momentos vividos y el habernos dado una segunda oportunidad a los que habíamos dejado pasar el tren en edades en las que se presumía que todo estaba hecho y el camino se hacía irreversible.

Enhorabuena, José Nicasio y equipo directivo, por tocaros en suerte portar el estandarte de tan insigne decano de la educación, en estas sus efemérides. ¡¡¡SALUD AL MARQUÉS!!!

Tino Barrero
Técnico Coordinador de Formación y Cultura
del Ayuntamiento de Polanco
y Presidente de la Asociación Sociocultural “Polanco

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