. . Año VIII

Las encuestas como puro momento
Victor Javier CAVIA

De nunca me he creído lo de las encuestas. Del resultado de algo que se dice que “se cocina” pero que a la vez se vende como fiel reflejo de la realidad, no creo que deba uno fiarse mucho. Tampoco nunca me han hecho una, ni siquiera a la salida del supermercado para saber qué marcas consumo más o menos y por qué. Ni conozco a nadie al que se las hayan hecho. Y me pierdo en los universos de las fichas técnicas, los porcentajes de desviación y el índice de fiabilidad. Para mí, las encuestas, como los informes periciales de parte, cuentan lo que el que las paga quiere oír. Que para eso se las rebozan, se las fríen y se las sirven presentadas con guarnición o sin ella según la necesidad. De entre todas, además, de las que peor opinión tengo es de las políticas que dibujan parlamentos y ayuntamientos y determina qué dirigentes caen mejor y cuáles peor.

Como no me las creo, tampoco las analizo. Me suelo quedar en lo gordo del titular que facilitan los números al medio de comunicación que las hace suyas. Es cierto que les suelen quedar páginas muy chulas, con gráficos de tarta, conjuntos y subconjuntos, y líneas y columnas, a todo color, con comparativas y hasta fotos. Pero a mí siguen sin parecerme más que parte de la estrategia que para manipular al electorado se marcan los partidos dentro del calendario electoral, que a medida que avanzan los tiempos más resulta un sin fin que encadena las elecciones sin solución de continuidad. De lo que cuentan los que sí les buscan los tres pies al gato siempre puede deducirse exactamente lo contrario con tan solo convertir en pasiva una pregunta o invirtiendo el cuadro-resumen de los resultados. O simplemente pensando que diciendo lo que dicen, el que sale ganador ha de parecerlo para no perder y que no se le estropee el diseño del menú que espera que le compren.

No veo yo que el PP saque mayoría absoluta en Cantabria en 2011. Ni por supuesto que el PSOE se desplome a esos suelos que le pinta un medio regional de los que dicen marca los tiempos de la derecha. Porque ni el PP tiene un proyecto que les sirva para invertir la tendencia sociológica que ya no da triunfos por goleada, ni el proyecto de gobierno de los socialistas es como ese medio pretende hacer creer que es. Frente a una concepción responsable y con el futuro de los cántabros en el horizonte, que es la constante de la gestión socialista que ha transformado Cantabria mal que les pese a unos cuantos, el liderazgo de la derecha basado en el menosprecio y la falta de alternativas no puede tener tantas rayas en los gráficos como para sumar hasta 20 escaños. Más me parece a mí que la encuesta busca movilizar a un electorado que probablemente no de más de sí, no al menos para dar el gobierno por mayoría al Partido Popular, que retratar una realidad que así trazada no se parece a la de verdad ni en pintura.

Es lícito presumir de que el resultado de aplicar las reglas de la estadística a no sé cuantas encuestas telefónicas provoca la ilusión de ganar unas elecciones. Por qué no habría serlo, sobre todo para el que paga el trabajo de campo y el informe final. Hasta pretender que todos nos lo creamos tal cual es lícito. Pero los hechos son siempre más tozudos, y quedan por encima de entelequias y sueños. Quedan meses suficientes como para que la verdad de las urnas ponga las cosas en sus justos términos. Pero van años suficientes de legislatura, de esta y de la anterior, como para que el trabajo eficaz, riguroso y comprometido con el todos del PSOE en el gobierno, que es el patrimonio de la izquierda frente al sólo algunos de la derecha, demuestre que las encuestas cocinadas son eso, comida efímera de puro momento.

En libertad //// Se dice se cuenta //// Con firma
Prensa, Radio y TV: Regional / Nacional / Internacional //// Humor //// El tiempo //// Publicidad