EN
LOS MENTIDEROS
DEL IX CONGRESO DEL PP
La PM de Piñeiro si hace favores.- La
Policía Municipal de Santander, la PM de Piñeiro,
si hace favores
cuando la ocasión lo merece. Sí el otro día mostrábamos desde
esta sección nuestra sorpresa,
agradable por cierto, ante la decidida actitud de los policías
municipales a la hora de retirar los coches de los
altos cargos del Banco Santander,
no podemos decir lo mismo de como han actuado en los alrededores
del Palacio de
Exposiciones, coincidiendo
con la celebración del IX
Congreso del PP. Los autobuses en los
que fueron traslados hasta Santander los cientos de compromisarios
asistentes al evento colapsaron los alrededores del local donde
tenía lugar el congreso. Está claro que para la PM, se supone
que siguiendo instrucciones de sus responsables, no todos son
lo mismo y los autobuses del
PP están por encima de los vehículos particulares
de los directivos del BSCH.
Rajoy
en vídeo.-Las
nuevas tecnologías tienen
de bueno que permiten estar en dos sitios a la vez. Sobre
todo si no se quiere estar
en persona en uno de ellos. Mariano Rajoy,
cuya escasa simpatía por los dirigentes pasados y presentes
del PP cántabro
no
se
preocupa en ocultar, mandó ayer una vÌdeo para el Congreso
regional. No quiso estar de cuerpo presente,
pero es que ni siquiera mandó a su secretario general,
Ángel Acebes, dejando la
representación en
manos de Eduardo Zaplana y Gabriel
Elorriaga. Pero, eso sí, envió
un vídeo,
aunque si de modernidad se trataba, lo propio hubiera
sido una vídeo-conferencia.
El mensaje a los compromisarios fue especialmente breve.
Destacó que "con
el aire renovado" con
que el PP de Cantabria sale de este congreso, "será difícil
que en las próximas elecciones nos vuelvan a poner
la zancadilla". Una referencia que
e continuación de las famosas "patadas
en las espinillas"
que, según Rajoy, el Gobierno
de España le propina al Ejecutivo de Estados
Unidos.
Rajoy, eso sí, felicitó al
nuevo presidente regional de la formación, Ignacio
Diego, y destacó su "ambiciosa
apuesta" por recuperar el Gobierno
de Cantabria. "Su
elección os dará el impulso que necesita
el partido", sentenció en
la grabación, realizada antes de que los compromisarios
votasen a Diego. Pero esos pequeños
detalles en el PP carecen de importancia.
Demasiadas
ausencias.- Que
alrededor de 200 compromisarios
no ejerzan su derecho al voto parece una indiferencia
demasiado abultado por mucho que
todo el pescado estuviera
vendido. De los 828 compromisarios
elegidos por las juntas locales sólo participaron en
la elección 661, de los que 39 no dieron su voto al único
candidato: Ignacio Diego. Un dato
que rebaja bastante el apoyo a Diego,
al que votaron el 94% de los presentes,
con el absentismo de
una cuarta parte de los delegados. No parece que se trate
de un voto silencioso de protesta,
sino más bien la combinación de elementos incontrolables
y ejercicios de triunfalismo. Resulta imposible
controlar la tendencia de
algunos militantes a aprovechar su
estancia
en
Santander
para
el ocio y el
esparcimiento más que para el debate político. En cuando
a las actitudes triunfalistas se
trata de esa tendencia generalizada por inflar los censos
que lleva a
elegir delegados en número a veces superior incluso a
los militantes reales
de una Junta Local. Y si no son reales, aunque tengan
nombre y apellido, ¿cómo podrían hacer acto de
presencia en
el Congreso?
Vuelve
Vallines.-El
regreso de José Luis Vallines a
un destacado plano de la política regional es
una de los conejos que
se ha sacado de la chistera el nuevo presidente del PP
cántabro. Es,
también, un seguro, al poder contar con una de
las pocas voces autorizadas del
PP, capaz
de analizar la situación política con criterio
y ponderación.
Vallines no ha sido nunca
un hombre bien visto por el anterior equipo dirigente.
Si fue senador dos
veces --en las últimas elecciones decidió retirarse
voluntariamente ante la evidencia de que iba a ser
postergado--
se debió a la presión de Madrid par
compensarle en reconocimiento a su papel decisivo en
mantener izada la bandera del partido en los malos
tiempos.
Esos momentos, no demasiado lejanos, en que la mayor
pare de los dirigentes del PP regional, incluidos algunos
de los actuales, abandonaron el
barco para irse con el un triunfante
Juan Hormaechea. El regreso de Vallines aportará
a la nueva dirección, si le dejan, moderación,
experiencia y una relación con el PSOE que,
aunque basada en lo personal --fue vicepresidente con Jaime
Blanco en
la presidencia del Gobierno
de gestión-- puede allanar determinados conflictos
polÌticos
o al menos apaciguar las formas.
Los
nervios de Nacho Diego.- Se
dice se cuenta que Ignacio Diego se
mostró visiblemente nervioso durante
su intervención final tras su elección como
presidente del partido. Algunos compromisarios me comentan
que mejor sería sustituir nervios por "verde".
Sustentan la opinión, planteada en petit
comité,
en las dudas que les merece la capacidad del nuevo
dirigente
popular, sobre todo para llevar
adelante su anunciado objetivo de
ganar las próximas elecciones autonómicas. Claro que
para otros compromisarios
es esa debilidad la
que ha motivado su elección, toda vez que los que sólo
están dispuestos a jugar para ganar se reservan para
el futuro.
Cuando las aguas vuelven a su cauce y concluya el noviazgo entre
socialistas y regionalistas. Algo que ni los más optimistas
militantes del PP sitúan antes del 2011.
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