López-Medel,
ingresado
El diputado nacional del PP por Madrid, el cántabro
Jesús López-Medel, ha tenido
que ser ingresado a causa de una angina de pecho de la que
ya se recupera satisfactoriamente. López-Medel tiene
46 años y viene desarrollando una amplia actividad
parlamentaria en el Congreso y como relator de Derechos Humanos
en los países de la llamada Europa del Este. Recientemente
el parlamentario popular acudió como observador a las
elecciones de Bosnia y Letonia. En el Hospital Valdecilla,
donde ha estado ingreso, López-Medel recibió
la visita del presidente del Gobierno, Miguel Ángel
Revilla, quien se interesó por su salud. La
anécdota de la visita la protagonizó, como siempre
el jefe del Ejecutivo, que regaló al parlamentario
una pulsera del Año Santo Lebaniego, al tiempo que
ponderaba sus efectos curativos.
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Nadie seguirá
a Diego
Lo había anunciado y lo ha cumplido: el alcalde de
El Astillero, Ignacio Diego, presentó
esta mañana su dimisión al frente del consistorio
del arco de la Bahía para dedicarse a tiempo completo
a hacer campaña como candidato a las elecciones autonómicas.
Lo que ya no está claro es que otros sigan el mismo
ejemplo de Diego en su partido. Por ejemplo, no parece posible
ni probable que Francisco Rodríguez Argüeso
deje la presidencia de la Obra Social para concurrir a las
elecciones regionales, si es que finalmente va en las listas.
Y resulta no improbable, sino un imposible, que Gonzalo
Piñeiro haga la transición y deje que
Iñigo de la Serna realice su campaña
desde el sillón de la alcaldía. La petición
en ese sentido le que le fue hecha al actual alcalde hace
meses desde instancias muy altas del PP, pero la respuesta
tajante fue que no, que cumplirá el mandato en su totalidad
y que el aspirante se busque la vida y el hueco. Y es que
De la Serna, aunque a veces no lo parezca, no es el candidato
de Piñeiro, como tampoco lo es Diego. Pero esa es otra
cuestión.
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Cree el ladrón
….
Se puede contar porque la decisión está ya tomada
y con ello se despejan todas las dudas. Fuentes anónimas,
pero con origen conocido en el Ayuntamiento de Santander,
han venido insistiendo en los últimos días en
la existencia de un acuerdo tácito entre el equipo
municipal de Gobierno, respaldado por el PP, la consejería
de Cultura y la Universidad de Cantabria para trasladar los
restos arqueológicos encontrados durante las obras
del aparcamientos subterráneo de Alfonso XIII. Incluso
se ofrecían cifras aproximadas de la ‘grasa’
utilizada para que cada parte tragase con la medida. Al final
se ha demostrado que el único firmes partidario de
mover los restos era el PP del Ayuntamiento de Santander.
Y hay quien se pregunta no para qué sino a quién
están destinados esos tres millones de euros que, según
Iñigo de la Serna y Gonzalo
Piñeiro, costará dejar lo vestigios
donde están y a la vista del público. Y desde
aquí nos preguntamos como es posible, según
afirman los dos políticos citados, que mover miles
de piedras a oto sitio tenga coste cero. No es necesario ser
un lince para sospechar que no tienen precio porque alguien
está dispuesto a pagar la ‘movida’. ¿A
cambio de qué? Pues ya no lo sabremos porque los viejos
diques del siglos XVI se quedan donde estaban.
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Ecologistas de acuerdo
en talar árboles
Se dice se cuenta que a nadie le ha parecido mal que el Ayuntamiento
de Santander haya permitido talar todos los árboles
que flanqueaban el Paseo de Perez Galdós. Es más,
se dice y se cuenta que un determinado partido político
consultó a los conservacionistas: Arca, Ecologistas
en Acción, etcétera para saber que opinión
tenían en este asunto y, sorprendentemente, se mostraron
a favor... A favor del arboricidio que, justificado por la
necesidad de sanear aceras, ha convertido un paseo tipo alameda
en un páramo sin una mala sombra para un pobre perro.
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Otra de arboricidio
Subiendo hacia el faro son visibles varias zanjas para colocar
tuberías que se están haciendo muy cerca de
los árboles. Todo apunta a que se trata del primer
envite para que, faltos de apoyo, los árboles existentes,
todos ellos de grandes dimensiones, se caigan solos para luego
sustituirlos por escuálidos limoneros, por ejemplo.
Se dice se cuenta pro especialistas conocedores de la obra
pública que lo lógico habría sido abrir
la zanja en la otra acera, donde no hay árboles. La
pregunta de por qué no ha sido así debería
responderla el concejal de Medio Ambiente, Iñigo
de la Serna, que, además, es ingeniero de
profesión.
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