Luces sin colores
Algunos niños de Santander se pregunta porque las luces
de navidad instaladas en las principales calles son todas
amarillas. Ven en televisión como en otras ciudades
son de colores y se pregunta por qué aquí no.
Y uno pregunta y no encuentra respuesta adecuada. Porque no
es poco lo que pagado el Ayuntamiento por la iluminación
y por el mismo precio podían haberlas puesto de colores.
Claro que a lo mejor el color se les acabó pintando
ciertos rumbosos labios electorales.
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Who is who en el
conflicto médico
Es importante saber con quién se gasta unos los cuartos.
O lo que es lo mismo conocer las razones profundas, que no
son siempre las mejores, para determinadas conductas. Ello
no invalida peticiones o planteamientos, peor los explica
mejor. En el caso del conflicto de los médicos dos
de sus principales protagonistas tienen o cuentas pendientes
o interese particulares enfrentados con la consejería
de Sanidad. Así, el presidente del Colegio de Médicos,
Pablo Corral, empeñado en una guerra
sin cuartel contra la consejera Charo Quintana,
inició su oposición poco después de que
no le fuera adjudicada una plaza en el programa de tabaquismo
a la que aspiraba pero donde fue superado en méritos
por otro concursante. De otro lado, el vicesecretario del
Sindicato Médico, Vicente Alonso,
portavoz de los médicos huelguistas, compagina su condición
de médico adscrito al SUAP (Servicio de Urgencia de
Atención Primaria), con cargos directivo en el Igualatorio
Médico Quirúrgico, entidad propietaria de la
Clínica Mompía. Es obvio que tanto en el Igualatorio
como en la clínica ubicada en Mortera, servicios sanitario
de carácter privado, cualquier mala noticia de la sanidad
pública es recibida con alborozo.
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La chulería
del ex consejero Fernández
Juan José Fernández, actual
diputado del Grupo Popular, acusó ayer al Gobierno
regional de haber doblado el endeudamiento de Cantabria en
tres años. Fernández era consejero de Economía
y Hacienda del Gobierno de Cantabria cuando se produjeron
algunas deudas que, en suma y sigue, se pueden calcular en
170 millones de euros, algo más de 28.000 millones
de pesetas. En honor a la verdad algunas eran heredadas, pero
su no abono, por decisión del citado, siguió
aumentando la deuda. El caso más claro de esa mala
gestión demostrada está en el pago de la expropiación
de los terrenos de la desaparecida empresa Astilleros del
Atlántico, donde Juan Hormaechea decidió
ubicar el Palacio de Festivales y un aparcamiento. Hormaechea
pagó 250 millones de pesetas pero la empresa, que pedía
8.000 por los 8.000 metros cuadrados, llevó al Gobierno
regional a los tribunales. En junio de 2001 hubo una primera
sentencia que condenó a la Administración a
abonar 4.500 millones de pesetas. Y Fernández, ni corto
ni perezoso, y en lugar de negociar o pagar, decidió
recurrir de nuevo, con el increíble argumento de que
“cuando haya nueva sentencia yo no seré consejero
y que pague el que venga”. Con esa visión, sin
duda de estadista de altura, la sentencia definitiva llegó
el pasado año, en los mismos términos que la
ignorada por Fernández, pero con la diferencia de que
los intereses de demora casi doblaban la cantidad que cinco
años antes debía percibir Astilleros del Atlántico.
El Gobierno actual, ese que dobla el endeudamiento, según
Fernández, pagó finalmente algo menos de la
mitad de lo establecido en la sentencia judicial, tras negociar
con la empresa acreedora. Pero no ha sido la única
deuda saldada. Desde este año los terrenos de Cabárceno,
adquirido por Hormaechea siendo Gonzalo Piñeiro
su consejero de Turismo, hace casi 20 años, son por
fin de Cantabria tras pagar 5,4 millones de euros a la SEPI,
propietaria legítima de los terrenos del parque. Diez
millones de euros para salvar de la quiebra a la Empresa de
Residuos y 36 millones más por los sobrecostes de la
lucha contra los efectos del ‘Prestige’, son también
deudas heredadas del Gobierno del PP que presidía Martínez
Sieso, del que formaba parte Fernández, que
ha pagado el ‘manirroto’ gobierno actual.
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