. . Año IV

El PP ‘tiene’ 600 pesetas para cada cántabro
El PP no está escatimando recursos para preparar las elecciones autonómicas y municipales del próximo 27 de mayo. Alguna fuentes cifran en 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros) el dinero del que dispondrían los conservadores para la campaña electoral. Sorprendente cantidad para un partido en la oposición, aunque cabe recordar que sólo leva cuatro años en esa situación, después de más de dos décadas en el Gobierno de la Comunidad Autónoma y con sus alcaldes al frente de buena parte de sus ayuntamientos. De ser cierta la cantidad citada y si el PP repartiera sus fondos electorales entre todos los habitantes de Cantabria cada uno de nosotros, es decir los 500.00 cántabros, recibiríamos 600 pesetas, lo cual da la verdadera medida de la importancia del presupeustos electoral del PP. Porque gastar cuatro euros por persona en publicidad no es algo que se puedan permitir ni siquiera las grandes multinacionales, como Coca-Cola. De donde ha salido tan importante financiación tenemos algunos indicios, pero no pruebas. Por ello guardaremos de momento un prudente, que no cómplice, silencio. De momento quedan las vayas, las de labios ardientes y la de menos, los remitidos a la prensa y las cuñas de radio. Por cada tres vayas o cuñas en la radio de Ignacio Diego, una es para Iñigo de la Serna. Algo que no parece muy lógico teniendo en cuenta que si existe alguna posibilidad de seguir tocando poder, aunque ciertamente poco probable, es conservando la alcaldía de Santander. Pero todo indica que los estrategas político-electorales han decidido poner toda la carne en el asador para dar altura al candidato Diego, un perfecto desconocido para el gran público según todas las encuestas y a pesar de llevar más de 20 años ejerciendo la política en Cantabria. Algo que debería hacer pensar a los que le encumbran y sostienen.

El caso ‘El Mojar’
Escándalo por todo lo alto. El presunto pelotazo de unos promotores con la presunta colaboración del Ayuntamiento de Santander ya tiene nombre: El Mojar. La información de El País, que sin embargo no es nueva del todo --ver último número de Cantabria Económica--, pone en marcha la maquinaria del boca a boca o boca a oído para ser exacto. A media mañana el rotativo madrileño se convierte en materia de coleccionista y, agotado en los quioscos, comienza a circular en fotocopias. Aunque está disponible en la edición digital los que saben quieren tener su ejemplar en papel, donde, además, figura un comparativo de lo más aclaratorio. Desde que El País destapó el escándalo de la Caja Rural, y estamos hablando de 1981, el diario madrileño había andando con pies de plomo por los escándalos cántabros. Los asuntos de Juan Hormaechea fueron gacetillas perdidas en su páginas más irrelevantes. Remedando a McLuhan el medio es el mensaje. Y en este caso el mensaje, es decir la denuncia de un presunto caso de corrupción, adquiere toda su dimensión por el medio en el que sale. Ayer no fue posible poner fuera de la circulación la edición del periódico, como hace algunos años ocurriera con Interviú, secuestrada por personal enviado por el alcalde Piñeiro, aludido en una información de la revista. Quienes saben de estas cosa dicen que no será la ultima noticia sobre un asunto que preocupa al alcalde, al grupo municipal popular y el PP, aunque de puertas afuera saquen pecho y nieguen la mayor.

La Caixa apoya el castellano
El próximo viernes día 29 de diciembre el presidente de Cantabria firmará, en nombre del Gobierno, el acuerdo para la entrada en el patronato de Campus Comillas de la Caixa. El acuerdo fue alcanzado hace algunos semanas, en menos de una hora, según contó Revilla en el programa El Foro de Tele Bahía, con el argumentó de que qué mejor para mejorar la imagen de la entidad catalana en el resto de España que apoyar un proyecto que promueve la enseñanza del castellano. Una gestión del presidente buena para Cantabria y buena para la entidad de ahorro catalana.

La estatua de Velarde y los bomberos
La Plaza Porticada o Plaza de Velarde contaba con tres puntos de accesos para vehículos. Desde la Plaza del Príncipe con salida a la calle Juan de Herrera se accede bajo arcos, suficientes para vehículos particulares, inválidos para autobuses y camiones. La otra entrada a la plaza, la única sin límites de galibó, permitía el acceso desde el Paseo de Pereda, entre los edificios de Hacienda y Delegación del Gobierno. Pues bien, es precisamente en esa entrada donde, en su parte central, se ha ubicado el pedestal con la estatua de Pedro Velarde, dejando a cada lado un espacio libre escaso, que comparte acera y carril de acceso semi peatonal. ¿Se imaginan por dónde y cómo entraría en la Plaza Porticada la escala de los bomberos en caso de incendio? Descartado el acceso por los laterales sólo es viable por la entrada desde Correos. Pero, ¿se han hecho las pruebas pertinentes para conocer si ello es posible tras instalar la estatua? Porque no es solo que el sitio elegido par colocar a Velarde parezca inapropiado, ni siquiera que su esquinamiento venga obligado por la intención del Grupo Popular que gobierna el Ayuntamiento de Santander de ‘privatizar’ el suelo de la plaza, a tanto el metro de terraza de bar… Es que si los bomberos no pueden acceder a la plaza ya no es cuestión de estética o negociete entre amigos, es un asunto de seguridad. Y por ahí sí que no se puede pasar.

En libertad //// Se dice se cuenta //// Con firma
Prensa, Radio y TV: Regional / Nacional / Internacional //// Humor //// El tiempo //// Publicidad