. . Año V

Ana Rozas se va, pero a lo mejor no
Ana Rozas dice que se va, que no tiene apego al cargo y si vida fuera, trabajo incluido --es funcionaria del Ayuntamiennto de Santander--, pero en el PSOE regional se considera que es pieza clave en el Grupo Municipal, la única de sus integrantes que forma parte de la Ejecutiva regional. Por eso la dimisión, que Rozas pensaba hacer efectiva esta mañana, se retrasa y, a lo mejor, ni siquiera finalmente se produce. (Continuará)
Fue elegida concejala en las elecciones del pasado mes de mayo para una tercera legislatura. Ana Rozas, miembro de la corporación municipal de Santander desde 1999 en representación del PSOE, portavoz del Grupo Municipal Socialista en la pasada legislatura, si finalmente deja el cargo regresará a su actividad profesional como funcionaria municipal en el Ayuntamiento de Santander. Rozas forma parte de la Ejecutiva Regional del PSC-PSOE y ha sido la voz del socialismo santanderino desde que en 2003 el líder socialista en la capital de Cantabria, Juan José Sota, fue nombrado Director General de Administración Local en el Gobierno de Cantabria. Antes de ser elegida concejal, Rozas desarrolló una amplia actividad sindical en la UGT. Rozas ocupó el puesto número 6 en la lista del PSOE que encabezó Jesús Cabezón. Su salida se produce semanas después de la marcha de la número dos, Ana Isabel Méndez, Directora General de la Mujer, a la que sustituirá en la corporación municipal Marta Saiz de la Maza.

Sopa de siglas empresariales para hacer bulto
En su afán por demostrar que son más de los que son, siendo como están todos los que son, aunque no todos los que están son, los promotores de la escisión de la CEOE-CEPYME han recurrido a resucitar una marca arrumbada para dar apariencia de que avanzan. En las próximas horas los Gómez Otero y González Cuevas anunciaran a bombo y platillo que se suma a su causa la UNIPYMEC (Unión de Pequeñas y Medianas Empresas de Cantabria), nacida hace años como unión de pequeñas asociaciones profesionales y hoy en día reconvertida en una asesoría y gestoría que da trabajo a un responsable, Roberto Valdés, de los desaparecidos supermercado Valdés, y a una secretaria. En su sede de la calle Cervantes tienen su sede las asociaciones pertenecientes a la asociación con actividades que van desde el Comercio de la Piel y el Calzado, a los Esteticistas, pasando por Mayoristas y Detallistas de Alimentación y dos coordinadoras (?) de Comercio y Transporte de Viajeros. Con escasa vida activa conocida y reconocida la UNIPYMEC sólo ha aparecido con fuerza cuando sus votos han sido necesarios para elegir y reelegir a Modesto Piñeiro al frente de la Cámara de Comercio de Cantabria.

El silencio sobre Candemat
Nos escribe una lectora para preguntarse por qué no se habla nada de Candemat, la empresa en quiebra que ya tiene a punto las listas de despidos. Pues bien, como que otros callen no es motivo para que lo hagamos nosotros también, les ofrecemos lo publicado en esta misma sección cuando se anunció la quiebra en julio pasado:
“¿Cómo es posible que una empresa modelo en su actividad, con mercado y capacidad tecnológica termine en quiebra? Hay demasiadas incógnitas en el asunto de Candemat, la empresa instalada en Camargo desde 1980, que llegó a tener 250 trabajadores de alta especialización, y se dedica a la fabricación de matrices para estampaciones y troqueles con destino a la industria del automóvil y aeronáutica. Pero también hay hechos claros, datos ciertos, actuaciones que están recogidas en las hemerotecas y que nadie ha querido explicar, los primeros sus protagonistas. Uno de ellos, y no el menos importante, es Ignacio Diego. Luego verán por qué. En 1992, tras una mala política de inversiones, Candemat comienza a tener los primeros problemas. En 2000 se produce una ampliación de capital en la que participan Sodercan y Caja Cantabria, ésta por medio de una de sus sociedades participadas: Sistemas Financieros. Es una operación que cuenta con el visto bueno del Gobierno del PP, que presidía José Joaquín Martínez Sieso. También con el apoyo económica de la entidad de crédito, presidida en aquel momento por el secretario general del PP, Carlos Saiz. Otro destacado militante del PP, Ignacio Diego, alcalde de El Astillero entonces y en el Consejo de Administración de Caja, fue nombrado Director-Presidente de Candemat. Su entrada y salida no dejó nada atrás: ni gestión, ni mejora de la cuenta de resultados. Tampoco hay información de lo que cobró Diego por su ‘trabajo’. En fuentes sindicales se cree que la actitud de los empresarios de Candemat ha sido ir poco a poco reduciendo personal y acabar desmantelando la empresa, liberando unos terrenos con muchas posibilidades de generar beneficios. Trasladar al País Vasco una pequeña parte de la producción completaría las medidas previstas. El Gobierno de Cantabria autorizó hace dos años una regulación de empleo que afectaba a la mitad de la plantilla, condición puesta por la empresa para enderezar el rumbo, pero tampoco ha dado resultado. Se dice, se cuenta que al reducir personal algunos trabajos se mandaban a otros países como Turquía, lo que suponía también ahorrar costes. Pero al final esos trabajos terminaban volviendo a la fábrica de Maliaño para hacerlos otra vez bien, con los que los costes se multiplicaban en lugar de reducirse. Pero la empresa no da explicaciones y los políticos implicados tampoco. Sorprende que en un asunto como éste, que contradice las optimistas valoraciones de desarrollo industrial que realiza el Gobierno de Cantabria, el PP, tan critico en asuntos menores, no haya dicho ni una sola palabra. A lo mejor tiene que ver con lo que el diario Alerta publicaba en relación con una noticia sobre una sentencia de la Audiencia Nacional por la que se condenaba a la Caja al pago de 110 millones de pesetas. Una sanción impuesta inicialmente por la Comisión Nacional del Mercado de Valores por el funcionamiento de “Sistemas Financieros” cuyo accionariado era superior al 95% de Caja Cantabria. Y esto era lo que publicaba Alerta: “La sociedad Sistemas Financieros viene siendo presidida por el vicesecretario general del PP y alcalde de Astillero, Juan Ignacio Diego Palacios, siendo su gestión muy polémica por su intervención en la urbanización de Nueva Montaña, la venta de terrenos al Corte Inglés, y la entrada y salida del accionariado de Candemat, sociedad esta que, al día de hoy también es presidida por el edil astillerense”. Blanco y en botella.”

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